LUCHEMOS PARA DERRIBAR LA REFORMA ENERGÉTICA Y PONER LA INDUSTRIA AL SERVICIO DE LAS GRANDES MAYORÍAS

Por Frida E. Casas y Guadalupe Hernández
De todas las reformas neoliberales la más importante y la que más habían anhelado las multinacionales y los empresarios neoliberales, junto con sus aliados en México, así como a la que más se han resistido los mexicanos, es la reforma energética.

El petróleo es una de las principales riquezas y pilares de la economía de un país. La reforma energética daña severamente a México; el petróleo ha sido, por décadas, el gran sostén de la economía mexicana, privatizar la industria y ceder los yacimientos de hidrocarburos, implica menos presupuesto gubernamental para la salud, educación, carreteras, etc. Esto también implica renunciar a que el petróleo sea una palanca de desarrollo. La política petrolera neoliberal de México no está marcada por los intereses nacionales sino por los de Washington que pretende que México siga siendo proveedor seguro y barato de crudo.

Queda claro que el poco petróleo que tenemos es vital para nuestro país y que la renta petrolera debe servir para desarrollar una transición a las energías renovables, favoreciendo hacia una estrategia de industrialización acelerada de México. Pero desde 1982, los gobiernos neoliberales han llevado a Pemex a una crisis inminente que pone en riesgo la estabilidad de México.

La actual política de extracción acelerada de los hidrocarburos a través de las llamadas Rondas de Licitaciones, es totalmente anticonstitucional; recordemos que después de la modificación constitucional de 2013, el artículo 27 aún establece que las concesiones están prohibidas y por la vía de los hechos los contratos entregados en las licitaciones de la Ronda Uno son concesiones. Una reforma tan importante como la energética debía contar con el consenso nacional, no ser impuesta. ¿Por qué se insistió tanto en impulsar una iniciativa tan impopular, delicada e injustificada?

Los neoliberales sólo piensan en términos de mercado, nunca en la soberanía ni en el bienestar de la población; la insistencia del gobierno neoliberal Mexicano solo puede explicarse por una falta total de sensibilidad política y social en el cumplimiento de lo intereses que están detrás de esta reforma, que son los de Washington, y que por ellos está dispuesto a poner en riesgo la estabilidad económica, la paz social y los intereses nacionales. Los aliados naturales de la reforma energética son los grandes empresarios que están vinculados a los capitales transnacionales y que se han enriquecido de manera impresionante desde que se implantó el modelo neoliberal.

Para Estados Unidos, siempre ha sido estratégico asegurarse su abasto petrolero, por razones de seguridad energética, favoreciendo los negocios de sus compañías petroleras como Halliburton, Texaco, y las del resto del mundo como la Conoco, Shell, Repsol entre otras. Ahora que se “liberaron” las reservas de México, fueron las primeras que levantaron la mano.

El diagnóstico de la crisis de Pemex, más que mostrar la crisis de la industria petrolera, muestra la ineptitud, ineficiencia y corrupción de las administraciones neoliberales, pues a pesar de tener los recursos para la inversión en tecnología, mantenimiento y desarrollo, además de ser muy rentable, llevaron a Pemex a su fin, para de esta forma poder privatizarla y entregarle a las multinacionales contratos en los cuales, ellos podrían venir a saquear nuestros hidrocarburos y recursos naturales; dándoles facilidades y plena libertad a los empresarios

Pemex era totalmente rentable, fue una gran farsa cuando nos dijeron que no teníamos la tecnología para perforar, explorar, extraer y refinar el petróleo; lo teníamos todo y se pudo haber tenido más si se hubiera manejado de manera correcta, así como invertido las ganancias que esta misma producía a pesar de su precariedad, para que fuera más fuerte y productiva.

Si México refinara su petróleo por cada barril podría generar una ganancia hasta del 60% extra como lo demuestra el valor de las exportaciones de productos de origen petrolero de Estados Unidos hacia México:

Reforma energetica
La reforma energética le quita a México la posibilidad de usar el petróleo para desarrollarse como un país independiente, somete un bien nacional a leyes y tribunales extranjeros, pone áreas estratégicas del sector energético en manos de intereses extranjeros y busca poner los intereses de empresas particulares por encima de las necesidades de la nación y de la soberanía energética solo para beneficiar a unos cuantos.

La reforma energética no es más que la privatización de la industria estratégica de los mexicanos y traición a la Nación; en pocas palabras la reforma energética implica el empobrecimiento de millones y, en el no tan largo plazo, el fin de México como nación independiente.

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Desde la Juventud Revolucionaria llamamos a rechazar la reforma energética y sus consecuencias, como los gasolinazos. A levantar las banderas de la Renacionalización de la industria energética en su conjunto para ponerla al servicio de las grandes mayorías y no en beneficio solo de un pequeño grupo de empresarios y representantes oligarcas de México.
Llamamos a fortalecer las filas de la JR para poner de pie una organización que luche desde esta perspectiva.

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