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CRIMEN DE ESTADO EN ARGENTINA: LA DESAPARICIÓN FORZADA Y ASESINATO DE SANTIAGO MALDONADO

González Sánchez José Isaías
La desaparición forzada de Santiago le dio la vuelta al mundo, generando solidaridad internacional por redes sociales y provocando una ola de protestas en Argentina para exigir la presentación con vida de Santiago, con la pregunta: ¿Dónde está Santiago?

El joven Santiago Maldonado desaparecido el 1 de agosto -activista pro mapuche- fue encontrado muerto el 17 de octubre en la comunidad mapuche de Pu Lof, pasando más de 70 días sin conocer su paradero. Su desaparición se da en el marco de una represión perpetrada por la gendarmería argentina al realizarse un corte de acceso carretero en las fincas de la multinacional italiana Benetton, en forma de protesta por la detención del dirigente mapuche Facundo Jones Huala, al efectuar la represión ingresaron a la comunidad mapuche aproximadamente 100 efectivos para violentar con piedras y balas de goma a los pobladores. Santiago en conjunto con otros compañeros de la comunidad escaparon de los gendarmes corriendo hacia un río, su compañero Matías Santana afirma que al ingresar al río y cruzarlo fue por un caballo que tenía para retirarse del lugar, cuando al otro lado del río escuchó: “Quédate quieto”. Matías vio por última vez a Santiago el 1 de octubre –hasta el hallazgo de su cuerpo- en la orilla del río, agarrado a una rama mientras la gendarmería le tiraba balas y piedras detrás de él. Finalmente al otro lado del río, Matías Santana observa con unos binoculares cómo Santiago Maldonado es golpeado por la gendarmería y subido a una unimog (vehículo del ejército argentino).

ILEGALIDAD DEL OPERATIVO DE LA GENDARMERÍA
El operativo realizado el 1 de octubre a manos de la gendarmería fue ilegal ya que no se tenía una orden judicial para ingresar a la comunidad, mucho menos tenían justificantes para reprimir a la población. La acción de la gendarmería es amparada mediante la figura de “flagrancia”, donde se justifica la reacción de fuerzas del Estado para detener un delito, no obstante la única orden judicial que tienen es del juez Otranto, con el objetivo único de despejar la ruta 40 que era bloqueada por los manifestantes mapuches. La desaparición de Santiago Maldonado se da bajo un operativo ilegal a manos de la gendarmería. Por si no fuera poco la represión injustificada, la gendarmería mintió oficialmente al negar su ingreso a la comunidad mapuche, atacando a los manifestantes con piedras y balas de goma y siendo identificados como los agresores que tuvieron contacto con Santiago Maldonado la última vez que se le vio con vida, y aunque todavía no exista una resolución definitiva con el caso de Santiago sin ninguna duda podemos afirmar que su desaparición y asesinato es un crimen de Estado.

EL DISCURSO OFICIALISTA Y LA EXIGENCIA POR VERDAD Y JUSTICIA
Tras confirmar la aparición del cuerpo sin vida de Santiago Maldonado el 17 de octubre, y ante la exigencia de justicia por parte de su familia, se ha generado una embestida por parte del Estado argentino y la prensa oficialista (el Clarín, La nación) para deslindar responsabilidades del asesinato de Santiago a manos de la gendarmería y para criminalizar el caso. El oficialismo apunta que Santiago el día de la persecución de los gendarmes el 1 de agosto en la comunidad mapuche, no quiso cruzar el río debido a que no sabía nadar, y en su intento de esconderse cayó a un pozo de 3 metros de profundidad y luego su cuerpo salió por un desembocadura del rio, donde su muerte se debió por ahogamiento. Ante las declaraciones oficialistas del gobierno del presidente argentino Macri, la familia de Santiago se niega a reconocer que murió ahogado debido a que registraron 3 veces el lugar donde fue encontrado por última vez Santiago, no existen pozos en esa zona del río (el pozo más próximo a la zona está ubicado a 5 kilómetros de distancia) y que el día 1 de agosto el nivel del río era de 3 metros de altura, resultando imposible que el cuerpo quedara 79 días en un río de poca profundidad. Por otra parte cuestionan las declaraciones emitidas por el juez Gustavo Lleral quien afirma que en la autopsia no se presentan lesiones de golpes, declaraciones prematuras debido a que los estudios que confirmen cuáles fueron las razones de su muerte tardarían varios días.

Por otra parte, el oficialismo para encubrir la participación de la gendarmería y negar el crimen de Estado, utilizan el móvil del “testigo E”, el cual sería la última persona que vio a Santiago con vida, quien en primera instancia afirma que Santiago fue capturado por la gendarmería pero después se arrepintió de su declaración cuando se halló su cuerpo, donde en realidad lo venía agarrando de la mano para cruzar el río, cuando Santiago le dijo: “Ya no doy más”, momentos después lo suelta de la mano y cuando voltea a verlo ya no lo encuentra, además supuestamente Santiago llevaría 32 kilos de ropa. La declaración del “testigo E” no se encuentra en el expediente de investigación pese a que el juez federal Gustavo Lleral dice conocerlo. A la par del móvil del “testigo E”, se amaga con criminalizar el testimonio Matías Santana, planteando que podría ir a la cárcel de 1 a 4 años por el delito de “falso testimonio”. La jugada del oficialismo es clara: Quitar toda responsabilidad del crimen de Estado a la gendarmería, consumando el móvil de ahogamiento en la muerte de Santiago, cuestión que es inútil de cualquier forma ya que el ingreso de los gendarmes a la comunidad mapuche es ilegal y ya sea por acción u omisión están involucrados en la muerte de Santiago; por otro parte criminalizan a Matías Santana, el único mapuche que ha dado testimonio de lo que aconteció el día de la desaparición de Santiago, debido a que las demás personas que se encontraron en el lugar de los hechos tienen miedo de posibles represiones en su contra.

Finalmente la familia de Santiago se niega a reconocer a que su muerte se debió por ahogamiento, y que la principal línea de investigación sea la relación de la muerte de Santiago con la gendarmería: Reconocer que el asesinato de Santiago Maldonado fue un crimen de Estado.

Desde el Grupo de Acción Revolucionaria en México nos sumamos a la exigencia de justicia por el asesinato de Santiago Maldonado a manos del Estado Argentino.

¡Justicia por Santiago Maldonado!

Verdad y Justicia
El Gobierno es Responsable

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A 23 AÑOS DEL TLC ¿RENEGOCIAR? O RENUNCIAR

Genoveva Alemán

Un breve repaso histórico
El pasado 16 de agosto iniciaron las rondas de “renegociación” del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); NAFTA por sus siglas en inglés y ALÉNA por sus siglas en Francés. En 1989 Estados Unidos y Canadá firmaron un acuerdo bilateral de comercio; para 1990 se busca involucrar a México. El TLCAN fue firmado en diciembre de 1992 por los 3 países; George Bush (padre) presidente de E.U.A, Brian Mulroney primer ministro de Canadá y Carlos Salinas de Gortari presidente de México. El acuerdo entró oficialmente en vigor el 1 de enero de 1994, después de haber sido ratificado por los respectivos congresos. Cabe señalar que del 12 de junio de 1991 al 12 de agosto de 1992, los grupos de trabajo se reunieron en 389 ocasiones. 1

Los objetivos principales del acuerdo fueron el construir una zona de libre comercio eliminando las barreras arancelarias para favorecer la apertura y competencia comercial de América del Norte, aumentar las oportunidades de inversión y proteger los derechos de propiedad intelectual, entre otros, por supuesto estás son las consignas públicas y que se promocionaron ampliamente para generar una aceptación de la población, pero la realidad dista mucho del ideal.

El auge de los acuerdos económicos
Los acuerdos y tratados comerciales son una herramienta fundamental del sistema capitalista para garantizar las mejores condiciones de comercio de las principales potencias económicas y, en la actualidad, de las grandes empresas trasnacionales, es decir, del gran capital. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial se incrementó la necesidad de acuerdos comerciales, pero es bajo el modelo neoliberal que aumentaron ante la imperante necesidad de desregular el comercio y reducir las trabas a los mercados internacionales, lo que sin duda beneficia a quienes tienen mejores condiciones de negociación.
El TLCAN es muestra clara de ello, un acuerdo comercial cuyo discurso se enfocaba en promoverlo como la puerta al progreso y desarrollo de México, al aumento de empleos y de mejores condiciones laborales, económicas y sociales, se hablaba del fomento al intercambio social y cultural bajo el discurso de la llamada globalización, en resumen, se nos pretendía vender la idea de que el Tratado sería nuestra entrada al primer mundo, nada más falso.

La realidad detrás de la fantasía
En general, los acuerdos y tratados comerciales fungen como un mecanismo de control y dominación de los mercados y del comercio mundial, ya que imponen condiciones desfavorables para los países pobres bajo la promesa de ingresar al mercado mundial liberalizado, con lo cual podrán arribar al llamado primer mundo. Esta ha sido la fórmula repetida una y otra vez por el sistema capitalista que desde el siglo XX, bajo la modalidad de acuerdos de libre comercio, profundizó las condiciones de dependencia de los países de la periferia con los países del centro; aumentó las desigualdades y solamente benefició a los grandes consorcios trasnacionales quienes pueden extraer recursos económicos, materias primas, mano de obra y riquezas con muy pocas o nulas restricciones.

La mayoría de los acuerdos de comercio vigentes en el mundo presentan enormes desigualdades, principalmente por las diferencias económicas y sociales de los países firmantes, pero también, en las normatividades impuestas en beneficio del gran capital y en detrimento de los derechos de los pueblos.

Trump y sus amenazas cambiantes
Uno de las principales consignas de la campaña electoral del actual presidente de E.U.A, Donald Trump, fue el de criticar duramente el TLCAN. Sus argumentos se enfocaban en los pocos beneficios y las enormes pérdidas económicas para los norteamericanos a diferencia de los enormes beneficios que México ha obtenido del acuerdo.

Cobijado por un discurso nacionalista, las críticas al TLCAN hicieron eco en la población y los votantes norteamericanos. Una vez en la Casa Blanca el discurso se modificó por el de “renegociación”. La realidad dista mucho del discurso de Trump, en 23 años de existencia el TLCAN ha provocado el abandono del campo mexicano en el cual ya no se invierte, México ha profundizado su dependencia con Estados Unidos al reducir su industria y reconvertirse en economía primario-exportadora, las fronteras sean han endurecido más, la violencia y discurso de odio contra los migrantes van en aumento, las cifras de la balanza comercial no muestran, por ningún lado, las enormes ganancias que menciona Trump.

Entonces, ¿cuál es el objetivo real detrás de ese discurso? es evidente que bajo un análisis más detallado lo que hizo Trump fue poner a México en un contexto de mayor sumisión para poder aceptar nuevas condiciones de subordinación dentro de las rondas de “renegociación” del Tratado, por ejemplo, la agenda es dictada por los intereses norteamericanos que se enfocan principalmente en espacios estratégicos de telecomunicaciones, energía e hidrocarburos, propiedad intelectual con subtemas como el libre acceso a los medicamentos, entre otros sectores estratégicos que se menciona en el “Resumen de los Objetivos Específicos de Negociación para la Iniciación de las Negociaciones del TLCAN”.2

México respondió en la ambigüedad total a lo planteado por la comisión norteamericana, el documento “Prioridades de México en las negociaciones para la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte” exponen sólo 4 ejes prioritarios:

  1. Fortalecer la competitividad de América del Norte.
  2. Avanzar hacia un comercio regional inclusivo y responsable.
  3. Aprovechar las oportunidades de la economía del siglo XXI.
  4. Promover la certidumbre del comercio y las inversiones en América del Norte.

Con este documento pareciera que México está sólo a la espera de los puntos que Estados Unidos impondrá para tan sólo aceptar sin mayor mediación su aprobación con pocas o nulas modificaciones, es decir, se abre la puerta para profundizar aún más la desigualdad del acuerdo comercial que ha causado a México más déficits que superávits. 3

¿Qué nos queda por hacer?
La consigna de todos los sectores sociales, trabajadores, obreros, campesinos, indígenas, estudiantes, amas de casa, en general de toda la clase oprimida y explotada es la renuncia inmediata de México al TLCAN. Justo el día que dieron inicio las rondas de “renegociación” del TLCAN se realizó una movilización convocada por la Convocatoria de la Convergencia de Organizaciones Sociales contra el TLCAN, integrada por la Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores, la demanda es clara, la salida inmediata de México del acuerdo dado que sólo ha impuesto una mayor dependencia de México para con E.U.A. 4

La estrategia seguida por Trump y su gobierno se enfoca en mantener un constante amague de abandonar el Tratado, para que de este modo, México acepte peores condiciones que implican la entrega irrestricta de nuestros recursos estratégicos, el mayor empobrecimiento del campo y la apertura total a la destrucción del ambiente y de nuestros recursos naturales.

La delegación mexicana solicita como petición especial, que las negociaciones concluyan este mismo año, para evitar la politización que pueda hacerse del tema rumbo al proceso electoral del 2018. Si en realidad el TLCAN ha sido tan benéfico para México como suele decir el gobierno y analistas a modo, ¿Por qué temer entonces al contexto electoral? ¿Por qué limitar las rondas de “renegociación a 7 cuando al inicio del TLCAN se tuvieron más de 300 reuniones?

¡No a la “renegociación” del TLCAN; rechazo total y cancelación inmediata!

 

1 Historia del TLC, visto en: http://www.tlcan.com.mx/historia-del-tlcan.html
2 Office of the United States Trade Representative. “Summary of Specific Negotiating Objectives for the Initiation of NAFTA Negotiations”. Visto en: https://ustr.gov/sites/default/files/files/Press/Releases/NAFTAObjectives.pdf
3 Ver análisis del tema en: https://garmexicoblog.wordpress.com/2017/08/16/renegociar-el-tlcan/
4 Movilización contra la renegociación del TLCAN, visto en: https://www.facebook.com/AccionRevolucionariaMX/?hc_ref=ARQGMaopUcSGztza0cQw_7sl2vteZDdVQpRBFnPJ4hdtvZVD5vFpRU_-X0oyOseO_Y

LA SITUACIÓN INTERNACIONAL Y AMÉRICA LATINA; UN BALANCE CRÍTICO

El sistema capitalista mundial atraviesa por una profunda crisis, una crisis estructural que se sustenta en el descenso de la tasa de ganancia, pero sobre todo, en la crisis de relaciones sociales del capital.

La burguesía mundial busca nuevos patrones de acumulación, recargando la crisis en los hombros de la clase trabajadora. Las condiciones mínimas para los trabajadores cada vez se ven más mermadas, las vacaciones, el día de descanso, la extensión de las jornadas de trabajo, la jubilaciones y pensiones, se han vuelto el blanco de los capitalistas ante la crisis mundial.

Estas condiciones se presentan lo mismo en los llamados países desarrollados como en los países dependientes o del llamado tercer mundo. Las libertades son atacadas lo mismo en Francia y Estados Unidos que en México y Brasil.

Crisis en América Latina
La bancarrota capitalista se ha magnificado en América latina como consecuencia de su dependencia extrema del mercado mundial. Golpeada por la quiebra hipotecaria y financiera de Estados Unidos y Europa, fue alcanzada enseguida por la reactivación del mercado mundial de materias primas, como consecuencia del rescate fiscal que impulsaron en especial Estados Unidos y China. Este rebote provocó un gigantesco endeudamiento público y privado, en especial por las operaciones de carry trade, y en consecuencia el desarrollo de un endeudamiento interno hipertrofiado y usurario. La “recaída” ulterior de la crisis mundial -Europa en 2012 y China en 2014-, que hundió el mercado de materias primas y desató una fuga intensa de capitales, volvió a llevar a los principales países del continente a un cuadro de bancarrota efectiva o potencial. Con una deuda pública de alrededor del ciento por ciento del PBI, la crisis política en Brasil podría desatar una situación de default (suspensión de pagos, insolvencia o cesación de pagos). En resumen, el nacionalismo burgués llegó a su apogeo político en el ascenso de este ciclo secundario de la crisis y se derrumbó en el retroceso de ese mismo ciclo.

Ahora, América Latina asiste a un nuevo episodio, considerablemente más grave, del largo ciclo iniciado con la crisis mexicano-argentina de 1982. Las crisis políticas en las metrópolis (Trump, Brexit, Francia, Italia) y la acentuación de la tendencia a la desintegración de la economía mundial (guerra comercial, principio de disolución de la UE y de la zona euro), solamente pueden agravar la tendencia a la crisis conjunta latinoamericana.

La apelación a la apertura económica y al socorro financiero internacional por parte de los nuevos gobiernos de filiación derechista, se encuentra en contradicción con la tendencia a la guerra comercial internacional, por un lado, y con la crisis de sobreproducción y financiera de China por el otro. Gobiernan, en Brasil y en Argentina, sobre la base de coaliciones políticas precarias, unidas por el temor a nuevas crisis políticas, bancarrotas y alzamientos populares. Obtienen del capital financiero un socorro que potencia la crisis con el pretexto de superarla, y que representa, por sobre todo, una salida efímera para los capitales ficticios que dominan el escenario financiero internacional. No existe una corriente de inversiones productivas, por la misma razón por la que escasean en las propias metrópolis y por el impasse de conjunto del proceso de globalización.

En Brasil se manifiesta un proceso aún más extraordinario: el desmantelamiento de una parte significativa de la estructura industrial, como consecuencia de las denuncias de corrupción en gran escala montadas desde el Departamento de Justicia y el gobierno de Estados Unidos y los monopolios petroleros internacionales.

Donald Trump
La clase obrera mundial sabía perfectamente cuales serían las consecuencias del arribo al poder de Donald Trump, quien a través del discurso de odio, racismo, violencia machista y homofobia confronta a los trabajadores entre sí como enemigos, perdiendo de vista que el enemigo es la burguesía que se beneficia de esta situación.

La guerra e intervencionismo imperialista sigue siendo la pauta de la política exterior norteamericana, los bombardeos en Siria y Afganistán no cesan y las tensiones y amenazas de guerra a Corea del Norte siguen siendo la pauta de una política de control imperialista. El triunfo de Trump puso en el centro de análisis el profundo racismo que habita en las clases adineradas y en amplios sectores de la población de Estados Unidos, que también padecen los estragos de una política interna que sigue sin dar muestras de claridad o mejora para los trabajadores del Norte.

Trump llegó al gobierno para profundizar el saqueo y depredación capitalista mundial y donde gobiernos que asumen una posición semicolonial ejecutan las políticas dictadas desde Washington en contra de la clase trabajadora, casos como Brasil, Argentina y México dan claras muestras de esta realidad en América Latina.

La reciente actuación del canciller Videgaray en la cumbre de la OEA de junio pasado realizada en Cancún, México, muestra como la política exterior mexicana se enfoca en ejecutar los mandatos norteamericanos ante las miradas atónitas de la opinión pública mundial, que observaba a un canciller mexicano más preocupado por ejecutar la línea de Washington contra Venezuela que por una protesta de dignidad ante el resto de países por los ataques y el discurso de odio de Donald Trump contra los mexicanos y sobretodo con una política interior omisa y cínica de un Estado que pretende mostrar una imagen falsa al mundo, la violencia en nuestra país alcanza niveles alarmantes, asesinatos, desapariciones, feminicidios, día a día van en aumento y resulta que Videgaray se asume como el gran juez ético de lo que ocurre en el país sudamericano.

Crisis imperialista y del nacionalismo burgués
América Latina asiste, hasta cierto punto, a un fenómeno excepcional. De un lado, al derrumbe de los regímenes nacionalistas burgueses y frentepopulistas que fueron empujados al poder por diferentes episodios de la crisis mundial de los 90 y por el agotamiento de las tentativas neoliberales precedentes; por otro, a una rápida crisis de los gobiernos que han venido a reemplazarlos por distintos medios políticos, electorales o golpistas. En resumen, asistimos a la conjunción de la crisis de dos formas de dominación política que se sucedieron y alternaron en el último cuarto de siglo.

Desde la crisis asiática de 1997-98 hasta el comienzo de la crisis de China, en 2014, la emergencia de gobiernos de corte nacionalista fue un resultado indirecto de crisis económicas y grandes sublevaciones de masas (desde la guerra del agua hasta la insurrección de octubre de 2003 en Bolivia, varias insurrecciones en Ecuador, el “argentinazo” y el “caracazo”, luchas agrarias en Paraguay y en Honduras), o de crisis financieras y luchas populares, en particular en Brasil, como prevención política frente a potenciales situaciones pre-revolucionarias.

Lo peculiar del momento ulterior, actual, en particular con el desplome del gobierno golpista de Michel Temer en Brasil, es la evidencia de una inviabilidad de las salidas alternativas de nuevo corte neoliberal. Esto vale también para la incipiente crisis política del gobierno de Horacio Cartes en Paraguay, las luchas que ha desatado la política del gobierno de Mauricio Macri en Argentina, un probable juicio político en Honduras y, no menos importante, el default económico y político de Puerto Rico. América latina atraviesa por una experiencia singular, como es la crisis sucesiva de formas de sucesión política.
Esta crisis conjunta se manifiesta en Venezuela, donde se combinan el agotamiento completo de la experiencia chavista y la inviabilidad irreversible del gobierno de Nicolás Maduro, por un lado, y la impotencia de la oposición de derecha y del imperialismo para organizar una sucesión “indolora”. En Venezuela se ha formado un “gobierno de facto” que deja abierta la perspectiva de un golpe y un gobierno militar, por una parte, una cadena sucesiva de crisis que podrían derivar en el desarrollo de situaciones revolucionarias, por la otra.

El nacionalismo burgués ha vuelto a demostrar su incapacidad histórica. Lo atestigua la debacle del chavismo. Ha pasado de un sistema plebiscitario a un régimen de facto y represivo. El desabastecimiento y una inflación galopante hacen las veces de medio del “ajuste”, cuya finalidad es el pago de la deuda externa.

Las masas explotadas han comenzado a advertir, en América Latina, que detrás de las políticas de “ajuste estructural”, liquidación de derechos laborales y sociales y privatización generalizada, opera una crisis política de conjunto. Las crisis sucesivas van enseñando que no existe salida social para la mayoría popular bajo la dominación política burguesa.

La izquierda revolucionaria y sus desafíos
Esta crisis conjunta del nacionalismo burgués y de la derecha proimperialista coloca a la izquierda revolucionaria ante un desafío objetivo, en su calidad de fuerza política en presencia, en sindicatos, en el movimiento de mujeres, el magisterio y los estudiantes y la juventud, y en los lugares de trabajo y organizaciones de desocupados; y en el campo electoral y parlamentario. Para una parte de la izquierda, sin embargo, la conquista de las masas se identifica con la adaptación a la emigración defraudada del nacionalismo, en oposición a una franca política de construcción revolucionaria en base a una lucha de clases cada vez más política y más intensa. En Venezuela, la izquierda marcha con el chavismo disidente en torno de consignas comunes de la oposición de derecha.
Desde el Grupo de Acción Revolucionaria proponemos el desarrollo del Frente Único para la intervención en las actual crisis imperialista y en el agotamiento de las experiencias nacionalistas burguesas; no defendemos el “frentismo” sino el Frente Único como un método para impulsar la intervención de las masas. El proletariado coquistará el poder por medio de la homogenización política, o sea la construcción de su propia organización revolucionaria, el partido revolucionario. El frentismo en sí mismo equivale al movimientismo, donde la acción es todo y la estrategia política nada.

Al nacionalismo burgués decadente y en crisis oponemos la lucha por gobiernos obreros y campesinos y por la unidad socialista de América Latina, incluido Puerto Rico. La bancarrota de la menor de las Antillas debe servir para impulsar una gran lucha nacional en el Caribe, bajo la bandera de la unidad socialista de los pueblos caribeños. Es lo que dará. seguramente, un nuevo impulso a la Revolución Cubana.

Es hora de derribar esos gobiernos que solo atacan a los trabajadores, acólitos del imperialismo y sus transnacionales.