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Rosas Rojas Juárez en el primer ENRR

El pasado 5 de agosto Rosas Rojas Juárez participó en el primer Encuentro Nacional de Rosas Rojas en la Ciudad de México. Para nosotras fue una importante experiencia de aprendizaje poder escuchar y debatir las ponencias de nuestras compañeras. Los temas que se trataron fueron: derechos laborales para las mujeres, por una maternidad libre y voluntaria, trata y prostitución, contra la triple opresión de las mujeres indígenas y feminicidio y violencia contra las mujeres.

Conocimos sobre las investigaciones de Teresa Ulloa; una gran abogada y derecho humanista que ha dedicado su vida a luchar contra el negocio de la prostitución y la trata en nuestro país. También escuchamos el testimonio de Norma Andrade sobre los avances en el caso del feminicidio de su hija, Lilia Alejandra García Andrade, asesinada en febrero del año 2001 y su experiencia de lucha con nuestras hijas de regreso a casa. Nuestra aportación fue complementaria a la de Norma, ya que dimos a conocer información sobre el feminicidio y la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez.

Durante nuestra participación en el encuentro hablamos sobre el nuevo contexto político en el estado de Chihuahua; analizamos como el 90% de las organizaciones progresistas han dado un claro giro hacia la derecha con el “nuevo amanecer” del panista Javier Corral. Desde junio del año pasado pudimos percatarnos del silencio que guardaron la mayor parte de las organizaciones respecto a los 8 cuerpos de mujeres encontrados a lo largo de la Acequia Madre en Ciudad Juárez, Chihuahua. En aquel entonces fuimos la única organización que denunció este hecho junto a dos familiares de víctimas que han logrado mantener una lucha radical independiente contra el feminicidio: Doña Paula Flores y Don José Luis Castillo.

A partir del 2017, los feminicidos, ejecuciones y violencia en general han aumentado nuevamente, los números son comparables con cifras del 2008. Esto es muy grave, ya que durante aquel año se hizo visible la presencia a gran escala de más de 10,000 elementos de las fuerzas federales (ejército y policía). Durante el encuentro hablamos de como la militarización trajo consigo un incremento nunca visto en el número de feminicidios, trata y desapariciones forzadas de mujeres.

Durante la segunda presentación compartimos nuestras experiencias llevando a cabo el proyecto de los murales con rostros de mujeres desaparecidas o asesinadas impunemente. A la fecha se han realizado 21 murales con 26 rostros a lo largo y ancho de la ciudad. A través del tiempo, no solamente se ha logrado construir una relación de confianza con todas estas familias con base en el trabajo de investigación de los casos, sino que se han llevado a cabo talleres de graffiti, tanto con familiares de víctimas, como con los niños y jóvenes de las colonias donde pintamos. Este trabajo nos ha permitido posicionar un discurso radical al seguir denunciando estos crímenes como lo que nosotros consideramos que son: crímenes de estado.

Destacamos que en casi todos los casos las mujeres comparten tres características muy importantes: el hecho de pertenecer a familias de escasos recursos, de ser mujeres jóvenes y de tener rasgos físicos similares (indígenas). Entonces es falso que se trate únicamente de una cuestión de género. No las escogen solamente por el hecho de ser mujeres, sino de saber que sus familias no cuentan con los medios para mantener una batalla legal de tiempo completo y acceder a la justicia. Es decir, que nos encontramos frente a un problema de clase, género e incluso raza.

Al finalizar el encuentro pudimos disfrutar de la presentación de “No hay Quinto Malo”. Este grupo de RAP, al igual que el proyecto de los murales, se ha constituido como parte de la estrategia de visibilización y denuncia a través del arte. Desde hace varios años hemos llevado a cabo un trabajo de investigación, documentación y acompañamiento a jóvenes que hacen Rap en Ciudad Juárez. “No hay Quinto Malo” nace de este mismo proceso de concientización sobre la importancia del arte urbano como herramienta en la lucha radical anticapitalista. El trabajo con las y los raperos de la ciudad, en los barrios marginados, ha sido otro importante eje de trabajo en Rosas Rojas Juárez.

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Ciudad Juárez: Feminicidio y Violencia contra las Mujeres

Rosas Rojas Juárez
El fenómeno del feminicidio en Ciudad Juárez se hizo visible en el año de 1993, cuando se publicó el hallazgo de los primeros cuerpos de mujeres asesinadas, arrojadas en terrenos baldíos y zonas desérticas, caminos de terracería o áreas deshabitadas en las orillas de la ciudad. Los casos de Lote Bravo, Camino a Electrolux, Granjas Santa Elena y Lomas de Poleo fueron los primeros crímenes de odio conocidos por una sociedad que pronto sería obligada a cerrar los ojos ante el horror de la violencia feminicida.

Ortiz M. (2016), de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, nos habla precisamente de “los ciclos de la violencia feminicida”, y señala que la primera etapa va de 1993 a 1998. Ortiz hace referencia a las cifras del INEGI, las cuales indican que “en esa etapa se registraron 907 homicidios de mujeres, 891 en Ciudad Juárez y 16 más en el Valle de Juárez”. El gobierno empezó a levantar una campaña de criminalización contra estas mujeres y sus familias, culpando a las víctimas de su asesinato y justificando a los asesinos. Dicha campaña fue promovida por destacados personajes del PRI y PAN a nivel local. Constantemente se repetía que “eran malas mujeres”, “llevaban minifalda”, “caminaban por lugares oscuros”, o que “eran prostitutas”.

A partir de 1998 surgieron las primeras organizaciones de familiares de víctimas en busca de la justicia para sus hijas asesinadas impunemente. “Voces sin Eco” fue el primer referente de lucha contra el feminicidio. La señora Paula Flores y su hija Guillermina comenzaron una revolución gráfica con la pinta masiva de cruces negras con fondo rosa en los postes de la luz. Hoy en día este símbolo es conocido por todo el mundo.

Esta revolución gráfica es el antecedente histórico más importante para quienes años después levantamos una nueva campaña de visibilización del fenómeno, haciendo uso de la pintura y el pincel.

Desde que surgió este problema en Ciudad Juárez, se ha creado y mantenido una guerra de cifras al respecto. Por ejemplo, de acuerdo con un artículo publicado en La Jornada (2011), que hace referencia a las cifras oficiales de la PGR, CONAVIM y La Fiscalía General del Estado de Chihuahua, “…entre 1993 y 2007 se cometieron 427 casos de los cuales 200 siguen sin ser aclarados y 52 cuerpos aún no han sido identificados” (Villalpando, 2011). Es decir, las cifras “oficiales” se encuentran muy por debajo de lo que indican otras fuentes y muy por debajo de la percepción de quienes mantenemos un trabajo de intervención en las calles.

Cabe destacar que desde 1993 las características en más del 90% de los casos de feminicidio y desaparición de mujeres cumplen con un mismo perfil: son jóvenes, pobres, morenas, con rasgos indígenas y migrantes muchas de ellas. Por lo tanto, se puede decir que estas víctimas del feminicidio son “escogidas” no solamente por el hecho de ser mujeres, sino por ser pobres y carentes de medios que facilite invisibilizar sus asesinatos. El feminicidio en Ciudad Juárez se trata de un problema de género, raza y clase social.

Nunca durante la historia del feminicidio en Ciudad Juárez, se registraron cifras tan elevadas como durante los años 2009 a 2011 y este hecho es aceptado incluso por las fuentes oficiales citadas anteriormente. “En 24 meses, 469 ultimadas en el estado, más de la mitad que en casi dos décadas, señalan. Con un saldo de 306 mujeres asesinadas durante 2010, Ciudad Juárez registró el mayor número de feminicidios de los últimos 18 años” (Villalpando, 2011).

Estos fueron años durante los cuales las fuerzas federales se hicieron presentes a gran escala en las calles de esta frontera. Para los habitantes de Ciudad Juárez resultó evidente la relación directa entre militarización y el aumento significativo en el número de crímenes de todo tipo: ejecuciones, desapariciones forzadas, secuestros, extorsiones, “car-jacking”, “House-jacking”, etcétera. El feminicidio, la trata y la desaparición forzada de mujeres no fueron la excepción. Sin embargo, el foco de la atención pública ya no estaba más en estos temas en ese año, sino en la llamada “Guerra contra el Narcotráfico”.

A partir del 2013 hubo un aparente “descenso” de la violencia en general. Sin embargo, durante este 2017 hemos vivido nuevamente un repunte de los feminicidios y las desapariciones de mujeres. “Se registraron dos casos de feminicidios en Ciudad Juárez elevando a 22 muertes de mujeres este año, considerada una cifra alta, ya que en el 2016 a estas fechas no habían registrado casos de feminicidios. También se registraron en las últimas horas seis homicidios de varones en un fuerte incremento de la violencia este año que comienza a alcanzar cifras similares a las del 2008” (La Jornada, 19 de marzo 2017).

FALLECIÓ COMPAÑERO DEL FRENTE MARGINAL

En el transcurso de la mañana de hoy 29 de mayo, fuimos notificados por las compañeras y compañeros del Frente Marginal del sensible fallecimiento del compañero Manuel Ramos.

Manuel fue rapero, activista y solidario de las causas justas; comprometido con la denuncia y visibilización del feminicidio y la desaparición forzada en Ciudad Juárez, hace unos meses participó con su agrupación “No hay quinto malo“, en el evento “Luchando hasta encontrarlas” que se llevó a cabo en el Museo Casa de la Memoria Indómita.

Desde el Grupo de Acción Revolucionaria enviamos nuestras sentidas condolencias a su familia, compañeros y camaradas ante esta irreparable pérdida; hacemos nuestra la pena que embarga a sus camaradas de lucha.

Enviamos a sus familiares, amigos y camaradas toda nuestra fuerza revolucionaria para que pronto alcancen la paz que sus corazones necesitan ante esta lamentable pérdida.

¡Ni un paso atrás, hasta la victoria siempre Manuel!

Grupo de Acción Revolucionaria