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¡NI TRANSICIÓN PACÍFICA, NI OLVIDO, NI RECONCILIACIÓN!

Editorial
Al triunfo de López Obrador para la presidencia de México el pasado 1 de Julio, éste declaró la reconciliación entre los mexicanos como bandera del gobierno entrante, sin embargo para quién o qué sectores va dirigida esta reconciliación. Como lo hemos mencionado anteriormente el gobierno entrante de Obrador se enfrenta a una profunda contradicción por “gobernar para ricos y pobres” esto significa una contradicción entre quienes votaron por él y su morena, y la derecha que se niega a dejar en sus manos el control total del Estado mexicano.

La respuesta de los grupos de poder, que no sólo incluye a los Partidos como el PRI o el PAN sino al conjunto del empresariado nacional y trasnacional mexicano, no se hizo esperar, ante la tentativa de “austeridad” y bajar los salarios de distintos funcionarios, los jueces de la suprema corte fueron los primeros en cerrar filas y declarar sin oportunidad a negociación que sus salarios no bajarían ni un sólo centavo, más tarde el congreso de la unión (con mayoría simple de parte de MORENA) se echó para atrás y no redujo los salarios de los legisladores.

La tan anunciada reconciliación y transición pacífica sólo es una carta que está jugando MORENA y el discurso obradorista, pero que la derecha y el gobierno saliente no está ni siquiera contemplando. Tan fuerte es el compromiso de MORENA con el gobierno saliente que no hubo una crítica profunda al último informe de Peña Nieto, incluso cuando éste se atrevió a declarar que “entregan un país con estabilidad política económica, política y social”, nada más alejado de la realidad, el país que entrega el PRI y los partidos del pacto por México es uno de los más violentos de los últimos años, con una fuerte crisis política e incertidumbre económica.
Pero los reveses de MORENA y AMLO no paran aquí, uno de los más importantes es el espaldazo que se da a los pueblos del estado de México frente al NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México), frente a un proyecto inviable por el desastre ecológico y logístico que representa, haciendo caso omiso a expertos y organizaciones sociales. este proyecto se pasará a consulta, una forma muy adecuada de ceder ante las presiones del empresariado y grupos de poder en vez de cancelar el proyecto con todas las de ganar en el congreso o por medio de decreto presidencial.

Los reclamos al próximo presidente de México no se hicieron esperar en otra materia fundamental, la seguridad, así se lo hicieron saber familiares de víctimas de feminicidio en el primer foro para la pacificación organizado en Ciudad Juárez el pasado agosto, para los que buscan justicia por feminicidio, desaparición forzada o ejecución extrajudicial el discurso de perdón y reconciliación simplemente no es posible, los padres y familiares de las víctimas no abandonarán la lucha por Justicia desde Chihuahua hasta Chiapas.

Las contradicciones que el gobierno de centro que Andrés Manuel López Obrador encabezará ya comenzaron a dar consecuencias, y estas contradicciones se profundizarán mientras no se ponga un alto a la derecha, la opción no es negociar con el régimen saliente, éste no está dispuesto a ceder ni un sólo espacio y por el contrario está presto a demostrar su poder en los lugares donde ni siquiera tiene oposición como la SCJN, la respuesta no son las consultas ni la reconciliación, la respuesta está en la organización y movilización de nuestras propias fuerzas, así lo demuestra la increíble movilización estudiantil que se dejó sentir ante la represión del 3 de septiembre ocurrida en Ciudad Universitaria.

El pueblo que votó a MORENA el pasado 1 de julio debe comprender que frente a las presiones de la derecha la respuesta debe ser organizada y movilizada, no puedemos seguir esperando que las cosas cambien desde las estructuras que domina el gobierno entrante, si queremos parar la guerra y los feminicidios será en las calles, si queremos conquistar una universidad democrática, pública y gratuita se logrará organizándonos en nuestros centros de estudio, los legisladores sólo cumplirán la demanda de cortar sus salarios si el pueblo organizado los obliga.

Desde el Grupo de Acción Revolucionaria convocamos a la población a no permanecer inmóvil frente al gobierno saliente y entrante, para echar abajo las reformas estructurales, y conquistar un gobierno de los explotados y oprimidos de este país.

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EL FRAUDE ELECTORAL DEL 2018

NECESITAMOS UN POLO DE LOS TRABAJADORES MÁS ALLÁ DE LAS ELECCIONES

Como un país semicolonial, los distintos gobiernos neoliberales en México han transformado la ley y la constitución, restringiendo y arrebatando conquistas, para beneficiar al capital trasnacional. Las impopulares reformas de Peña Nieto se convirtieron en el mecanismo de sujeción político, social, económico y hasta cultural hacia los Estados Unidos.
Con herramientas como la reforma energética, donde gracias a las rondas de licitación, se ha permitido por parte del gobierno de EPN y de los partidos del Pacto Por México, que las empresas privadas y extranjeras, principalmente de Estados Unidos, se apoderen de los yacimientos de hidrocarburos, de las inversiones públicas y del territorio nacional; profundizando la dependencia energética al vecino del norte.
La industria energética que podría ser un motor de desarrollo importante para nuestro país, es abandonada y quebrada; reemplazada por la industria de transformación estadounidense y delegada a un simple administrador de contratos para terminar de morir.
La disputa electoral de este año se enmarca en un escenario de falta de alternativas para el desarrollo de un proyecto de nación libre, soberana e independiente. La contienda se encuentra flanqueada por disputas cosméticas entre distintos candidatos; escándalos de corrupción y constantes ataques mediáticos; por falta de claridad estratégica y, sobre todo, imposibilidad de un modelo de independencia de Washington. Todo lo contrario.
Actualmente Ricardo Anaya y José Antonio Meade disputan el apoyo de la oligarquía. El PRI se lanza con todas sus baterías contra un Anaya que quebró el Pacto PRI-PAN que selló Enrique Peña Nieto al condecorar a Felipe Calderón en el Itam meses atrás; validando así la estrategia conjunta para colocar a Margarita Zavala como candidata única del régimen, y que también validaría el PRD, como siempre. La desesperación es clara pues por su parte Meade, es el candidato que no gusta ni enamora, y que representa el más alto escalón de la corrupción del gobierno y de ese partido.
El puntero del proceso electoral, que incluso se ha dado a la tarea de marcar la agenda política y hasta ahora una parte del desarrollo del proceso político, es incuestionablemente Andrés Manuel López Obrador. Con una plataforma moderada, de centro derecha, AMLO ha cambiado su discurso para hacer una plataforma programática con mayor simpatía para el empresariado nacional y extranjero. Se trata de un programa encabezado por personajes reciclados de todos los partidos o provenientes de experiencias de cuestionada calidad moral; algunos miembros de sectores empresariales y ligados a poderosas transnacionales depredadoras del territorio como Monsanto o ExxonMobil. Meses atrás, sepultada en el acuerdo y en un mecanismo para el acceso al poder, quedó la militancia que hizo posible que AMLO estuviese hoy en la boleta electoral.
Así el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se convirtió en un movimiento de acceso a la silla presidencial, diferente a un partido con identidad y principios, forjado en los intereses inmediatos e históricos del pueblo trabajador, como originalmente algunos sectores desde la base pretendieron crear. Incluso hoy Morena disputa las decisiones estratégicas con la estructura paralela y dirigente encabezada por los empresarios Alfonso Romo y Esteban Moctezuma. Ambos grupos Morena y Empresarios, dirigidos por Andrés Manuel.
Pese a que aún el PRI tiene los elementos para la construcción de un descarado fraude electoral, nosotros decimos que el fraude ya ocurrió y se trata ni más ni menos que del gobierno que pretende poner de pie AMLO; un fraude anunciado para sus millones de seguidores quienes se conformarán con la alternancia política del proceso.
Por su parte, los partidos del Pacto Por México, jugarán a estrechar la diferencia porcentual que los separa del puntero, con el fin de hablar de la necesidad de gobernar con ellos, con la nueva oposición y con una estrategia basada en el soporte y permanencia de las reformas del gobierno saliente. Ya se enfilan los secretarios de Estado del gobierno peñista y las figuras más importantes del PAN, para los primeros lugares en las plurinominales del senado y de la cámara de diputados.
AMLO capitaliza el descontento social como único actor mejor posicionado por la falta de construcción de alternativas desde otros sectores, incluida la izquierda independiente; eso es verdad. La gente está harta de los fraudes electorales, pero también está cansada de una guerra con cientos de miles de muertos y desaparecidos, de las violencias y en concreto de los feminicidios y la violencia contra la mujer; del despojo de territorio y recursos naturales; de la corrupción y del enriquecimiento del gran capital y gobernantes a costa de los bolsillos del trabajador. También, AMLO se reconoce como la válvula de escape del descontento social.
Frente al avance del proyecto neocolonial y la alternancia centro derechista representada por AMLO, con un amplio respaldo popular, la izquierda independiente y revolucionaria debe reunirse en un polo de los trabajadores, de los campesinos, de los sectores populares y el conjunto de oprimidos del país, que represente las aspiraciones de dichos explotados y oprimidos y que luche por su organización independiente del régimen. Los socialistas del Grupo de Acción Revolucionaria estaremos los próximos meses proponiendo a la izquierda en su conjunto, una propuesta organizativa y programática para enfrentar lo que viene.