Archivo de la etiqueta: Elecciones

FRENTE A LA ALTERNANCIA DEL RÉGIMEN POLÍTICO EN EL ESTADO DE MÉXICO

Carolina García Sevilla
A un mes ya de que se tomaron decisiones importantes en los estados de Coahuila, Estado de México, Nayarit, Veracruz, Tlaxcala y Oaxaca, a través de elecciones ordinarias, en los 4 primeros estados mencionados y de tipo extraordinaria en los dos restantes, fueron elegidos las y los gobernadores, ayuntamientos, diputados, regidores y síndicos que determinarán en gran medida el destino social, político, económico y ambiental de millones de personas.

La importancia central del análisis del proceso electoral no se remite a la esfera de poder que se posicionó, sino también se encuentra en la demostración de las limitantes estructurales que implica en cuanto a la representación de los intereses legítimos de a quienes se pretende representar, es decir, del pueblo de México.

El contexto en el que se circunscriben las elecciones en el país, en el caso especifico, de las elecciones del Estado de México, existen componentes que han llevado a posicionarlas como un momento de cambio en el que se podría haber dado término con el régimen político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que ha gobernado por más de 80 años con una política caracterizada por el mantenimiento de los privilegios de las clases burguesas y de los intereses trasnacionales que atentan contra nuestra soberanía nacional, así como por mantener dinámicas de fuerte corrupción y por no haber enfrentado el problema de violencia generalizada. Sin embargo, dicho cambio hubiera sido limitado, la decisión que emana de las urnas sólo hubiera modificado la instauración de un régimen hacía otro que no representaba una opción de izquierda, ya que carece de un programa político que refleje el objetivo de acabar con el sistema sociopolítico actual. Las propuestas presentadas únicamente pretendían adaptarse a las condiciones que se viven hoy día dentro del país y frente al resto del mundo.

Las opciones aparentes que figuraron en el escenario electoral fueron: Josefina Vázquez Mota del Partido Acción Nacional, Alfredo del Mazo del PRI, Juan Zepeda del Partido de la Revolución Democrática, Oscar González Yáñez del Partido del Trabajo, Delfina Gómez del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y la candidata independiente María Teresa Castell de Oro Palacios. Sin embargo, en el escenario sociopolítico de descontento social, únicamente dos opciones polarizaban el terreno de decisión, la candidata de MORENA y el candidato del PRI.

Ante el descontento social hacia el PRI, que indica un momento histórico importante ya que ha implicado la respuesta por una cantidad considerable de personas, la opción hacia la que se inclinaron muchos habitantes del Estado de México, fue MORENA, que, a través de Delfina Gómez, propuso una serie de medidas, en cuanto a seguridad, educación, empleo, transporte, salud y alerta de género; entre las que se encuentran la derogación de la Ley Atenco y el desconocimiento al Mando Único, la generación de oportunidades para prevenir causas del delito, cambios a la reforma educativa desde la entidad, la integración de un Consejo de Empresas y universidades, la creación de la Red Integral de Transporte Masivo Ordenado, la implementación de cobertura médica gratuita para 3 millones de mexiquenses, así como la activación de la alerta género en todo el territorio mexiquense y la creación de la Fiscalía Especializada en Violencia contra las Mujeres. El análisis de dichas propuestas, nos indica que existía una intención por cambiar el panorama, pero no podría decirse que eran propuestas que tocaban la raíz de las problemáticas que se pretenden enfrentar, aún menos, resaltando la carencia de una planeación estratégica en cuanto a temas como el sector energético, pilar de cualquier programa que se planteé modificar la distribución del presupuesto del estado e incluso del país.

Para poder comprender el alcance de lo que plantearon los candidatos, es necesario identificar que estamos hablando de un Estado que ha sido señalado como uno de los más violentos del país, ejemplo de ello es el municipio de Ecatepec en dónde el 93.6% de su población se siente insegura; en el que 11 de sus municipios muestran los mayores índices de violencia feminicida y que incluso a nivel estatal ha registrado, entre el periodo de 2006-2013, un total de 2,837 feminicidios, cifra mayor a Ciudad Juárez; así como en el que se encuentra el mayor número de personas en pobreza (9.46 millones), por mencionar sólo algunas de las condiciones más alarmantes.

En ese panorama sombrío, se resalta que, frente a su contexto, el estado tiene una importancia fundamental en términos socioeconómicos ya que aporta alrededor del 9.4% al PIB nacional y recibe el 7.5% de la inversión extranjera directa, así como por albergar al 13.9% de la población nacional. Es por ello que, para las esferas políticas en disputa, fue y seguirá siendo de suma importancia obtener el control mediante la instauración de un gobierno que represente los intereses de su partido, ya que esto se traduce en ventajas estratégicas.

En el Estado de México, las personas que viven diariamente las dinámicas que ahora imperan son las que principalmente tendrían que importar. El escuchar sus voces es el principal medio por el cual podemos acercarnos a conocer hacia dónde debe caminar su rumbo. La base social que votó por MORENA fue motivada por el deseo de transitar hacia un terreno de mejores oportunidades, sin embargo, muchas otras personas identifican que no hay opción dentro del terreno electoral que responda a sus necesidades o que realmente signifique el cambio profundo que necesitan. En ese sentido, la nota que el New York Times publicó a inicios del pasado mes de junio, titulada “Las elecciones en el Estado de México generaron la expectativa de una alternancia en el poder”, que muestra el comentario de Juan Macías, de 73 años, habitante de Naucalpan, puede resumir en palabras sencillas la percepción que tiene mucha gente respecto al proceso electoral que acaba de vivir el Estado de México:

– “Al final, todos son lo mismo: vienen y hacen las mismas promesas, ya sean campañas para presidente o gobernador, y nomás no las cumplen”.

La información que mostró el Programa de Resultados Electorales Preliminares, a cargo del Instituto Nacional Electoral, indicaron que el PRI obtuvo 1 millón 955 mil 347 votos (33.72%), a diferencia de Delfina Gómez que aparece en segundo lugar con un total de 1 millón 786 mil 962 votos (30.8173). Estos resultados fueron ampliamente debatidos frente a denuncias que se presentaron ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, y frente a la revisión de las cifras publicadas por el Instituto Electoral del Estado de México, que demuestran que 241 mil 145 votos fueron aumentados a Alfredo del Mazo. Hecho que directamente vuelve a poner en tela juicio el espacio que representa el proceso electoral, pues demuestra contundentemente que nos encontramos frente a un escenario ya fraguado para el mantenimiento de la hegemonía de un poder político, en este caso, del PRI.

Necesitamos dimensionar hasta dónde podrá llegar el marco de acción del ahora Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, ya que si el programa que es la base de la propuesta de su partido, no toca aspectos clave para cambiar las condiciones que se viven, difícilmente alguna de las respuestas que se pongan en pie llegará a trascender hacia un cambio de fondo en la vida de las personas de este estado. El contexto electoral del Estado de México no es sugerente y nos dota de elementos para plantearnos el panorama a nivel nacional, pero principalmente para construir los elementos que nos posicionarán ante él.

Anuncios

LA VOCERÍA INDÍGENA DEL CNI-EZLN A LA PRESIDENCIA DE MÉXICO

El Concejo Nacional Indígena (CNI) fue fundado en 1996 y agrupa 66 diferentes grupos indígenas; como objetivo pretenden construir un espacio de reflexión, solidaridad y lucha conjunta, siempre bajo las formas de organización propias de las comunidades indígenas, que ayuden a resistir y vivir en rebeldía.

El pasado 14 de octubre del 2016 el CNI en su quinta edición difundió el documento “Que retiemblen sus centro las tierra”, donde se declaran en asamblea permanente para conformar un Concejo Indígena de Gobierno (CIG), el cual impulsará a su vocera, una mujer indígena, a participar como vocera independiente en las elecciones del 2018. Este documento fue firmado en conjunto CNI-EZLN. Fue hasta el 28 de mayo del 2017, cuando se dio a conocer el documento “Llegó la hora”, en el cual se advierte el papel del Estado a favor de las grandes empresas, de los ricos y del narcotráfico. Ante este escenario, se plantea una propuesta de resistencia, de izquierda y anticapitalista, por lo menos en esos términos se presentan. Este documento fue producto de la discusión en la Asamblea Constitutiva del CIG, donde se da a conocer el nombre de la vocera indígena: la médico tradicional de herbolaria, María de Jesús Patricio Martínez, mujer indígena nahua de Tuxpan, Jalisco, médica tradicional; además, reafirman la decisión de que su nombre esté en la boletas electorales del 2018.

Una vez anunciada la vocería independiente de María de Jesús Patricio de ha desatado una marea de organizaciones y personalidades de izquierda manifestando su apoyo a la iniciativa del EZLN y el CNI, definiendo a la misma como “anticapitalista”, aún sin conocer incluso el contenido programático que levantará la vocería a manera de candidatura.

El régimen desgastado
Las elecciones del 2018 se realizarán en un escenario convulso, complicado y adverso a los intereses del conjunto de explotados y oprimidos de México. El gobierno de coalición que representó el Pacto por México entre el PRI, PAN y PRD, es el resultado de un régimen de democracia burguesa ultra degradada que demuestra que el pastel económico y político del país lo parten unos cuantos y que para seguir haciéndolo no dudarán en perpetuarse por todos los medios posibles y sin importar los reclamos de quienes los votan.

El cambio de presidencia en México se dará bajo la puesta en marcha de las llamadas Reformas Estructurales en México que han incrementado la crisis económica, política y de dependencia al vecino del norte. Las Contra Reformas Estructurales son la conjugación de dos importantes patrones de acumulación ante el descenso generalizado de la tasa de ganancia de los capitalistas y ante la necesidad de recuperación hegemónica estadounidense frente a las potencias llamadas “emergentes” como China; estos dos patrones de acumulación son el despojo y la precariedad. Las Reformas Estructurales, insistimos hasta el cansancio, tienen un beneficiario directo en el despojo de los recursos e industria estratégica, así como en la precariedad, y este es Estados Unidos.

Lo anterior arroja como resultado un modelo de economía política inviable que tiene en el endeudamiento y en mayor precariedad la única respuesta. La deuda pública mexicana creció, sólo de lo que va el gobierno de EPN, en más de 14%, para acercarse al 60% del Producto Interno Bruto (PIB), como saldo consecutivo de cinco gobiernos neoliberales. El promedio de crecimiento de la deuda bajo el régimen del Pacto por México fue de 2 puntos del PIB por semestre; un desastre nacional según datos de la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Mientras el pueblo trabajador y el conjunto de explotados y oprimidos de México ven pauperizar más sus condiciones de vida, a los ojos de todos se destapan nuevos escándalos por corrupción, tráficos de influencias y conflictos de interés. México es el país de los mega ricos con más de 120 millones de pobres: el 10% de la población más acaudalada posee el 64% de la riqueza del país.

Y aunado a lo anterior, la violencia contra la población es imparable; mientras que el despojo y la precariedad ocurre, al año en México son violadas 14 mil mujeres según Amnistía Internacional; más de 2,500 feminicidios ocurren en México por año siendo Ciudad Juárez y el estado de México los principales exponentes de la barbarie. Felipe Calderón dejó una cifra de más de 100 mil asesinatos con violencia durante su sexenio, mientras que Peña Nieto suma más de 90 mil en lo que va de su sexenio que equivale a más de la mitad de la población de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, por ejemplo. Estas son cifras de la Secretaría de Gobernación, de Procuradurías de Justicia estatales y los reportes de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Por otro lado durante 52 meses de la actual administración se han cometido 261 asesinatos contra 17 sacerdotes, 123 líderes sociales, vinculados en su mayoría con la defensa de los derechos humanos, 83 presidentes municipales en funciones y 38 periodistas. Según Amnistía Internacional, “México enfrenta una de las peores crisis de derechos humanos del hemisferio”, principalmente por el caso de los 43 estudiantes normalista de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero, sumado a los casos de Tanhuato, Tlatlaya, Atenco, Apatzingán, Nochixtlán, Arantepacua y Caltzontzin; así como el crecimiento del feminicidio, la trata, la explotación infantil y el tráfico de órganos. Por supuesto, en la innegable participación del ejército, marina, policías estatales, municipales y gendarmería nacional.

El gobierno de Peña Nieto, lejos de atenuar la crisis de legitimidad existente, la profundiza con maniobras como las del Instituto Nacional Electoral y el Instituto electoral del Estado de México en las elecciones a gobernador del Edomex, donde las autoridades electorales solaparon el descarado intervencionismo federal en dichos comicios. A lo que se suma el espionaje gubernamental a toda actividad que huela a oposición a su forma de dirigir el país.

Los partidos del régimen político surgido del Pacto por México, se encuentran ya en carrera hacia el 2018, lo cual es una expresión del desgaste de la administración de Enrique Peña Nieto, pero también de que las instituciones de la “alternancia democrática” apuestan a desviar, hacia las próximas elecciones, el descontento obrero y popular. Por eso es fundamental que toda discusión sobre qué alternativa política presentar para las elecciones del 2018, esté al servicio de desarrollar la movilización de los trabajadores y los sectores populares del campo y la ciudad, para golpear al gobierno y sus planes, que ahora, con el ascenso de Donald Trump en Estados Unidos, se recrudecerán. Y para eso es crucial levantar una perspectiva independiente, contra el poder de los capitalistas y sus partidos.

En este contexto de degradación de la democracia burguesa, la vocería de María de Jesús Patricio Martínez, “Marichuy”, aparece para muchos no sólo como una forma distinta de hacer política, sino también de enfrentar la desastrosa problemática nacional, comenzando por organizar las resistencias a los megaproyectos desde los pueblos más marginados de México.

Una discusión necesaria
La propuesta del CNI-EZLN abre una importante discusión, ya que plantea el problema de cómo acabar con la explotación y la opresión capitalista. La primera declaración emitida por la dirección zapatista se concentra esencialmente en denunciar la privatización de los recursos naturales y el despojo de territorios, a la par que menciona a los “malos gobiernos” y “sus” empresarios. Como ha hecho en otras ocasiones, el EZLN plantea “construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor.”.

Sin embargo hasta estos momentos, ni el CNI ni el EZLN, han presentado el programa de la vocera indígena. No es cualquier cosa, se trata de un problema estratégico: qué programa para enfrentar el régimen y el Estado; qué programa para enfrentar al imperialismo y con qué elementos tácticos y estratégicos luchamos para enfrentar el modelo neocolonial ultra dependiente del imperialismo gringo que se cierne sobre México.

Muchas organizaciones se han lanzado a decir que la campaña de la vocera indígena es en sí misma “anticapitalista” por ser eso, proveniente de un sector indígena y por estar representada por una mujer. Nada más falso. Esto implica, indiscutiblemente discutir el concepto “anticapitalismo”. El anticapitalismo que reivindicamos los socialistas del GAR, porque hay que decir que de este concepto, al igual que del “feminismo”, se han en la actualidad infinidad de interpretaciones, está basado en el cuestionamiento no sólo a las políticas y programas económicos que se levantan por parte de los gobierno pro burgueses (neoliberales, nacionalistas burgueses, fascistas, etc.) sino al conjunto de relaciones sociales del capital; por tanto, el anticapitalismo es la expresión estratégica de nuestra reivindicación histórica de la necesaria toma del poder por la clase obrera, en alianza con el campesinado pobre, los pueblos indígenas, los sectores afrodescendientes y el conjunto de oprimidos del país, para expropiar los medios de producción bajo un programa que dé solución a las históricas demandas de esos explotados y oprimidos.

Esto significa que una vocería que levante una perspectiva anticapitalista debería impulsar la lucha contra el régimen político, y frente al mismo, proponer la lucha por el poder político para los trabajadores y sus aliados del campo y la ciudad, para expropiar a la clase dominante, movilizándose contra los pactos que atan al imperialismo, luchando por la independencia política y económica del mismo.

Lo anterior arroja otras serie de dudas sobre cómo se realizará la vinculación con la sociedad civil, cuáles son las estrategias para dirigir su campaña, cómo tratarán de incluir a los pueblos que no pertenecen al CNI, cómo serán las estrategias para hacer una campaña que no sea igual a las actuales, además, del central, insistimos, el programa de gobierno que tienen el cual debe tener planes que sí representen alternativas.

Por otro lado el que la representación, la vocería, sea asumida por una mujer indígena, tampoco es afirmación de alternativa que se distinga de las planteadas por los partidos existentes. De esta manera surgen interrogantes que se deben resolver para poder tomar una posición en este proceso.

Continuar el debate
El Grupo de Acción Revolucionaria defendemos el derecho democrático de la izquierda y las organizaciones de trabajadores, campesinos e indígenas pobres, a presentar sus candidatos independientes en las próximas elecciones, incluyendo por supuesto la la propuesta por el EZLN al CNI. Por ello proponemos manifestar nuestra simpatía por la propuesta de la vocería de Marichuy como candidatura independiente y la defensa a su derecho democrático de hacerlo.

Se sabe que el CIG está trabajando en la elaboración de respuestas a las interrogantes planteadas, sin embargo es necesario comenzar con el debate que permita adquirir elementos y tomar postura en este proceso importante e histórico; pues ante la ausencia de propuestas de construcción de una alternativa de izquierda que hagan frente al régimen, es fundamental conocer el proceso organizativo, la postura política y los métodos que el CNI está llevando a cabo; esto permite ampliar nuestro conocimiento sobre la propuesta que plantean en el marco del proceso electoral venidero, que tiene como horizonte organizar una fuerza anticapitalista.

Asimismo desde el GAR manifestamos nuestra disposición a contribuir con el debate que permita clarificar qué programa de lucha para el momento actual, principalmente en las áreas donde somos más fuertes, energía y políticas extractivistas.

Este debate recién comienza; por ello es fundamental estar pendientes de los pasos que realizan y las propuestas que se van construyendo. Lo anterior debe necesariamente significar ninguna renuncia a nuestro propio proceso de fortalecimiento interno, en la medida que completamos los debates y analizamos la información proveniente del proceso de la vocería indígena.