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LA LUCHA ESTUDIANTIL DE LA UNAM

Julián, Alfredo Herrera y Milo
Es menester ubicar que el proyecto neoliberal, impulsado históricamente por Washington y el gran capital a través de los organismos financieros creados por la Organización de las Naciones Unidas (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), ha tenido como objetivo el desmantelamiento de las entidades públicas: donde no sólo han entrado las empresas estatales como Pemex y la CFE, e instituciones públicas como el IMSS, sino en este contexto muy particular de análisis, las universidades públicas como la UNAM que representa a una de la universidades más importantes de América Latina y de México, han sido introducidas a dicho modelo.

En el contexto actual; el Movimiento Estudiantil y Popular de los años de 1999-2000, que fue encabezado por el Consejo General de Huelga (CGH), es un referente ideológico, histórico y social hasta estos días, ya que constituyó un verdadero parteaguas en la historia de las universidades latinoamericanas, desde entonces es y seguirá siendo un referente fundamental en la formación política de cualquier estudiante.

El movimiento no obstante de enfrentarse a las autoridades universitarias y al gobierno federal, quienes querían a como diera lugar instaurar cuotas y privatizar la educación superior en contra de los principios constitucionales e históricos del país, también se enfrentó a los partidos políticos que sin excepción, avalaron su negativa al diálogo e impulsaron una solución de fuerza con el apoyo de la casi la totalidad de los medios de comunicación. Aún con ello, fue un movimiento victorioso, pues logró detener la ofensiva privatizadora y obligó al Consejo Universitario y a la rectoría a echarse atrás y a respaldar las tesis del movimiento.

Para poder hacer una análisis histórico tanto de la visión como de los objetivos que ha perseguido la UNAM, no hay que perder de vista a los rectores que han impulsado los intereses neoliberales dentro de ésta, comenzando por Jorge Carpizo (1985-1989), luego José Sarukhán (1989-1997), seguido de Francisco Barnés de Castro (1997-1999) y Juan Ramón de la Fuente (1999-2007), y recientemente José Narro y Enrique Graue, quienes han buscado, uno a uno y al final bajo una misma lógica, desmantelar el proyecto histórico de la UNAM, privatizándola y poniéndola al servicio del gran capital. Ante dicho escenario, todos ellos, sin excepción, han debido enfrentarse a vigorosas respuestas de la comunidad universitaria de manera que les han impedido avanzar en sus designios. De ahí la relevancia de que la comunidad universitaria y el pueblo no estén al margen de los procesos autoritarios dentro y fuera de nuestra Universidad y de los diferentes contextos sociales donde se pone por encima de ellos otros intereses sobre los intereses nacionales.

Los ideales y los aprendizajes que nos deja la experiencia de los años 1990-2000 y sus años previos y posteriores nos brindan bases para la emergencia de una nueva juventud revolucionaria, que tienen como tarea primordial, la vinculación de la lucha estudiantil con la de los trabajadores, a través de impulsar una estrategia, un programa y un partido que luche para que los trabajadores se liberen tanto de la opresión charril como de la subordinación a direcciones burguesas progresistas, como paso necesario para una gran alianza obrera, campesina y popular que irrumpa en la historia contemporánea y haga cimbrar el capitalismo mexicano desde sus bases.

Es así que desde el Grupo de Acción Revolucionaria exhortamos y llamamos a que las nuevas generaciones salgan a luchar y defender los derechos sociales que históricamente se han ganado. Es necesaria la voluntad de movilización y lucha; una estrategia alternativa, que entienda y haga suyas las nuevas e históricas luchas obreras, juveniles y populares, a través de una organización marxista y revolucionaria. No hay movimiento político y social que empiece desde cero, por lo que es entonces de enorme importancia comprender, reflexionar y aprender de las experiencias previas.

¡Somos parte de una tradición de lucha y de resistencia!