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LOS NIÑOS DE TU TIERRA a Garazi Arana

¿Cómo están los niños de tu tierra? los que ves y los que no ves ¿sus muelas abrazan pan a diario? ¿sus lenguas cantan alegres las distintas voces de España? ¿o el fantasma del general aún mira por un rabillo putrefacto? miro las manos de la gallega sonriente y quisiera preguntarles ver con sus ojos-tacto y saber si en cada niño la enfermedad es otro juego ya medio olvidado o una condena evitable pero presente cuando el manto tricolor fue desgarrado un puñado de gentes floto lúgubremente hasta zarpar en una calidez dulce y picante los vi bajar de aquellos barcos y algunos traían atado a la muñeca izquierda lo que había quedado de patria trapos rojos amarillos y morados que evitaban se desangrasen después vi a algunos de ellos subir las sierras y trazar sobre tierra y pizarras garabatos ante sonrisas de niños curiosos descalzos y en los campos que esos niños ayudaban a labrar escuchabanse risas distintas risas en catalán en náhuatl en euskera en maya en castilla risas la misma risa pero ese sueño se nos fue quebrando a golpes de bala y olvido como en el sur cuando un monstruo disfrazado de cóndor oscureció el cielo y robo la leche y los padres a otros niños años después y sin planearlo nos encontramos tú y yo en un banquillo al atardecer y un niño vendía dulcecitos en el medio tiempo de su partido con botella vacía intento de tregua con la obligación de ser grande a la fuerza ¿aún recuerdas las manitas morenas que te tocaron? ¿la humillación de las niñitas en la sierra? había una vez en la Argentina una voz hermosa la más hermosa que cantó alguna canción para algún niño en la calle y unos señores que jugaban juntos y se llamaban así mismos “anticomunistas” la invitaron a largar de ahí y a callar pero no cayó y sigue cantando porque aún en la calle hay niños a quienes cantarles ¿y en el Mediterráneo? ¿su fondo se ha endulzado amargamente con el cadaver pequeño de algún niño? ¿cómo están los niños de tu tierra? pregunto porque los conozco y los quiero los he visto en tus ojos y me han sonreído y que se sepa que cuando digo tierra digo la tuya y se pronuncia también la tierra mía y es Marruecos sierra andina Guerrero SIRIA… y aquellos niños son vascos gitanos negros latinos ñu saavi y más que algún sitio son niños chiquitos grandísima felicidad y los he visto reír entre el polvo él hambre el asfalto y me hacen tan feliz y tan desgraciando su desgracia y la lucha no me alcanza pero la mirada de alguno da y sobra pero ahora cuéntame tu ¿cómo están los niños de la tierra?

Ernesto Juárez Fuentes

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LA SITUACIÓN INTERNACIONAL Y AMÉRICA LATINA; UN BALANCE CRÍTICO

El sistema capitalista mundial atraviesa por una profunda crisis, una crisis estructural que se sustenta en el descenso de la tasa de ganancia, pero sobre todo, en la crisis de relaciones sociales del capital.

La burguesía mundial busca nuevos patrones de acumulación, recargando la crisis en los hombros de la clase trabajadora. Las condiciones mínimas para los trabajadores cada vez se ven más mermadas, las vacaciones, el día de descanso, la extensión de las jornadas de trabajo, la jubilaciones y pensiones, se han vuelto el blanco de los capitalistas ante la crisis mundial.

Estas condiciones se presentan lo mismo en los llamados países desarrollados como en los países dependientes o del llamado tercer mundo. Las libertades son atacadas lo mismo en Francia y Estados Unidos que en México y Brasil.

Crisis en América Latina
La bancarrota capitalista se ha magnificado en América latina como consecuencia de su dependencia extrema del mercado mundial. Golpeada por la quiebra hipotecaria y financiera de Estados Unidos y Europa, fue alcanzada enseguida por la reactivación del mercado mundial de materias primas, como consecuencia del rescate fiscal que impulsaron en especial Estados Unidos y China. Este rebote provocó un gigantesco endeudamiento público y privado, en especial por las operaciones de carry trade, y en consecuencia el desarrollo de un endeudamiento interno hipertrofiado y usurario. La “recaída” ulterior de la crisis mundial -Europa en 2012 y China en 2014-, que hundió el mercado de materias primas y desató una fuga intensa de capitales, volvió a llevar a los principales países del continente a un cuadro de bancarrota efectiva o potencial. Con una deuda pública de alrededor del ciento por ciento del PBI, la crisis política en Brasil podría desatar una situación de default (suspensión de pagos, insolvencia o cesación de pagos). En resumen, el nacionalismo burgués llegó a su apogeo político en el ascenso de este ciclo secundario de la crisis y se derrumbó en el retroceso de ese mismo ciclo.

Ahora, América Latina asiste a un nuevo episodio, considerablemente más grave, del largo ciclo iniciado con la crisis mexicano-argentina de 1982. Las crisis políticas en las metrópolis (Trump, Brexit, Francia, Italia) y la acentuación de la tendencia a la desintegración de la economía mundial (guerra comercial, principio de disolución de la UE y de la zona euro), solamente pueden agravar la tendencia a la crisis conjunta latinoamericana.

La apelación a la apertura económica y al socorro financiero internacional por parte de los nuevos gobiernos de filiación derechista, se encuentra en contradicción con la tendencia a la guerra comercial internacional, por un lado, y con la crisis de sobreproducción y financiera de China por el otro. Gobiernan, en Brasil y en Argentina, sobre la base de coaliciones políticas precarias, unidas por el temor a nuevas crisis políticas, bancarrotas y alzamientos populares. Obtienen del capital financiero un socorro que potencia la crisis con el pretexto de superarla, y que representa, por sobre todo, una salida efímera para los capitales ficticios que dominan el escenario financiero internacional. No existe una corriente de inversiones productivas, por la misma razón por la que escasean en las propias metrópolis y por el impasse de conjunto del proceso de globalización.

En Brasil se manifiesta un proceso aún más extraordinario: el desmantelamiento de una parte significativa de la estructura industrial, como consecuencia de las denuncias de corrupción en gran escala montadas desde el Departamento de Justicia y el gobierno de Estados Unidos y los monopolios petroleros internacionales.

Donald Trump
La clase obrera mundial sabía perfectamente cuales serían las consecuencias del arribo al poder de Donald Trump, quien a través del discurso de odio, racismo, violencia machista y homofobia confronta a los trabajadores entre sí como enemigos, perdiendo de vista que el enemigo es la burguesía que se beneficia de esta situación.

La guerra e intervencionismo imperialista sigue siendo la pauta de la política exterior norteamericana, los bombardeos en Siria y Afganistán no cesan y las tensiones y amenazas de guerra a Corea del Norte siguen siendo la pauta de una política de control imperialista. El triunfo de Trump puso en el centro de análisis el profundo racismo que habita en las clases adineradas y en amplios sectores de la población de Estados Unidos, que también padecen los estragos de una política interna que sigue sin dar muestras de claridad o mejora para los trabajadores del Norte.

Trump llegó al gobierno para profundizar el saqueo y depredación capitalista mundial y donde gobiernos que asumen una posición semicolonial ejecutan las políticas dictadas desde Washington en contra de la clase trabajadora, casos como Brasil, Argentina y México dan claras muestras de esta realidad en América Latina.

La reciente actuación del canciller Videgaray en la cumbre de la OEA de junio pasado realizada en Cancún, México, muestra como la política exterior mexicana se enfoca en ejecutar los mandatos norteamericanos ante las miradas atónitas de la opinión pública mundial, que observaba a un canciller mexicano más preocupado por ejecutar la línea de Washington contra Venezuela que por una protesta de dignidad ante el resto de países por los ataques y el discurso de odio de Donald Trump contra los mexicanos y sobretodo con una política interior omisa y cínica de un Estado que pretende mostrar una imagen falsa al mundo, la violencia en nuestra país alcanza niveles alarmantes, asesinatos, desapariciones, feminicidios, día a día van en aumento y resulta que Videgaray se asume como el gran juez ético de lo que ocurre en el país sudamericano.

Crisis imperialista y del nacionalismo burgués
América Latina asiste, hasta cierto punto, a un fenómeno excepcional. De un lado, al derrumbe de los regímenes nacionalistas burgueses y frentepopulistas que fueron empujados al poder por diferentes episodios de la crisis mundial de los 90 y por el agotamiento de las tentativas neoliberales precedentes; por otro, a una rápida crisis de los gobiernos que han venido a reemplazarlos por distintos medios políticos, electorales o golpistas. En resumen, asistimos a la conjunción de la crisis de dos formas de dominación política que se sucedieron y alternaron en el último cuarto de siglo.

Desde la crisis asiática de 1997-98 hasta el comienzo de la crisis de China, en 2014, la emergencia de gobiernos de corte nacionalista fue un resultado indirecto de crisis económicas y grandes sublevaciones de masas (desde la guerra del agua hasta la insurrección de octubre de 2003 en Bolivia, varias insurrecciones en Ecuador, el “argentinazo” y el “caracazo”, luchas agrarias en Paraguay y en Honduras), o de crisis financieras y luchas populares, en particular en Brasil, como prevención política frente a potenciales situaciones pre-revolucionarias.

Lo peculiar del momento ulterior, actual, en particular con el desplome del gobierno golpista de Michel Temer en Brasil, es la evidencia de una inviabilidad de las salidas alternativas de nuevo corte neoliberal. Esto vale también para la incipiente crisis política del gobierno de Horacio Cartes en Paraguay, las luchas que ha desatado la política del gobierno de Mauricio Macri en Argentina, un probable juicio político en Honduras y, no menos importante, el default económico y político de Puerto Rico. América latina atraviesa por una experiencia singular, como es la crisis sucesiva de formas de sucesión política.
Esta crisis conjunta se manifiesta en Venezuela, donde se combinan el agotamiento completo de la experiencia chavista y la inviabilidad irreversible del gobierno de Nicolás Maduro, por un lado, y la impotencia de la oposición de derecha y del imperialismo para organizar una sucesión “indolora”. En Venezuela se ha formado un “gobierno de facto” que deja abierta la perspectiva de un golpe y un gobierno militar, por una parte, una cadena sucesiva de crisis que podrían derivar en el desarrollo de situaciones revolucionarias, por la otra.

El nacionalismo burgués ha vuelto a demostrar su incapacidad histórica. Lo atestigua la debacle del chavismo. Ha pasado de un sistema plebiscitario a un régimen de facto y represivo. El desabastecimiento y una inflación galopante hacen las veces de medio del “ajuste”, cuya finalidad es el pago de la deuda externa.

Las masas explotadas han comenzado a advertir, en América Latina, que detrás de las políticas de “ajuste estructural”, liquidación de derechos laborales y sociales y privatización generalizada, opera una crisis política de conjunto. Las crisis sucesivas van enseñando que no existe salida social para la mayoría popular bajo la dominación política burguesa.

La izquierda revolucionaria y sus desafíos
Esta crisis conjunta del nacionalismo burgués y de la derecha proimperialista coloca a la izquierda revolucionaria ante un desafío objetivo, en su calidad de fuerza política en presencia, en sindicatos, en el movimiento de mujeres, el magisterio y los estudiantes y la juventud, y en los lugares de trabajo y organizaciones de desocupados; y en el campo electoral y parlamentario. Para una parte de la izquierda, sin embargo, la conquista de las masas se identifica con la adaptación a la emigración defraudada del nacionalismo, en oposición a una franca política de construcción revolucionaria en base a una lucha de clases cada vez más política y más intensa. En Venezuela, la izquierda marcha con el chavismo disidente en torno de consignas comunes de la oposición de derecha.
Desde el Grupo de Acción Revolucionaria proponemos el desarrollo del Frente Único para la intervención en las actual crisis imperialista y en el agotamiento de las experiencias nacionalistas burguesas; no defendemos el “frentismo” sino el Frente Único como un método para impulsar la intervención de las masas. El proletariado coquistará el poder por medio de la homogenización política, o sea la construcción de su propia organización revolucionaria, el partido revolucionario. El frentismo en sí mismo equivale al movimientismo, donde la acción es todo y la estrategia política nada.

Al nacionalismo burgués decadente y en crisis oponemos la lucha por gobiernos obreros y campesinos y por la unidad socialista de América Latina, incluido Puerto Rico. La bancarrota de la menor de las Antillas debe servir para impulsar una gran lucha nacional en el Caribe, bajo la bandera de la unidad socialista de los pueblos caribeños. Es lo que dará. seguramente, un nuevo impulso a la Revolución Cubana.

Es hora de derribar esos gobiernos que solo atacan a los trabajadores, acólitos del imperialismo y sus transnacionales.

Reflexión ¿QUÉ SIGNIFICA SER LATINOAMERICANO?

Antonio Rocha
Lo primero que se me viene a la mente es, ¿qué es Latinoamérica?, ¿por qué en los demás continentes no hay esa distinción?, ¿en verdad es una cuestión de idiomas y colonias o de clases sociales?

Muchos nos critican a nosotros los mexicanos por no admitir que lo somos, pero basta con mirar un mapa para darnos cuenta que América Latina empieza en nuestra patria con nuestros charros y mariachis. Ojalá pensáramos más organizadamente para que, desde la Argentina hasta nuestro país, sumáramos nuestras fuerzas y nos volviéramos una inconfundible e inagotable, una que vaya en la misma línea de acción y en el mismo sentido, una que esté consciente que va a provocar reacciones de opuesto sentido y magnitud idéntica.
Es acaso que, de México hacia el Sur, ¿sólo somos cumbia, salsa, reggaetón, reggae o tango? ¿Somos los de abajo de Estados Unidos de América y Canadá? o ¿somos los que le ponen la pasión al fútbol?

¿Por qué si somos más no luchamos juntos? Todos hacia un mismo objetivo, a qué se debe que hagamos una distinción entre Centro y Sudamérica, ¿qué no todos tenemos boca, brazos, piernas, ¡corazón! y las mismas ganas de vivir mejor, de dejar de tener incertidumbre de saber si hoy vamos a comer bien?

¿Qué es lo que nos hace falta para dar el salto?, ¿a quién hay que seguir?, ¿a quién hay que tumbar? Hace no menos de un mes pasaba por el camino de siempre y mi atención fue atraída por dos personas de raza negra pidiendo comida, agua o una moneda, no llevaba nada o tal vez no quise darles algo. El fin de semana pasado los volví a ver, mas flacos y con la misma tristeza de estar lejos de su tierra, esta vez les di un paquete de galletas que iba más abajo de la mitad, me dijeron entonces; -¡Gracias Papi, que dios te lo pague!-, lo tragaron de inmediato como si fuera la mejor comida desde hacía días. Mi corazón se achicó y estremeció al mismo tiempo, ¡DIOS! ¿En verdad creen en dios? ¡Vamos hermano, mira a tu alrededor y dime si no es dios el que ahora mismo nos oprime! ¡Tírame esquina contra este sistema!

Es triste pensar que la gente de otros lados nos tache de conformistas, pero el momento de demostrarle al mundo que las cosas no son así es ahora, que los 17 premios nobel que tenemos no son casualidad, sino fruto del esfuerzo y trabajo, esfuerzo y trabajo que nos caracteriza a nosotros los Latinos. Aunados a una calidad de mano de obra indiscutible (nuestros artesanos nos respaldan), una imaginación brutal y un ingenio descomunal. ¡Vamos boricua, vamos guaraní, que junto a los charrúas y andinos alzaremos la voz para contagiar a nuestros demás hermanos, exhortándolos a la lucha y hacernos escuchar. Que los de arriba sepan que el mundo no es de ellos y que nosotros tampoco tenemos dueño.

Así que ya lo sabes yanqui, no solo vas contra los compas, también contra los pibes, panas, parceros, chera´a, cères, vas contra toda Latinoamérica, así que sigue pensando mejor las cosas porque tenemos memoria y más corazón que tú. No te tenemos miedo y mucho menos respeto, ese hace mucho que lo perdiste y te lo perdimos. Ningún muro nos va a detener porque ya estamos en todos lados y lo sabes bien, no puedes, simplemente no vas a poder. Nuestra lucha no va a quedar en la conformidad.