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IMPORTANCIA DEL MOVIMIENTO DE LESBIANAS FEMINISTAS DE LA DÉCADA 70 EN MÉXICO

Por Yan María Yaoyólotl Castro

Ante la ausencia del movimiento de lesbianas feministas en México (MLF) en la historiografía del movimiento feminista mexicano como parte integral del mismo y ante la gran confusión y manipulación que ha creado el generismo y la diversidad sexual en torno al MLF, es muy importante aclarar:

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– El feminismo se encuentra conformado por dos grandes vertientes: el feminismo heterosexual y el feminismo lesbiano. El primero ha mantenido un alto grado de subordinación o dependencia respecto a la praxis patriarcal; el segundo ha tratado de ser lo más independiente posible de ésta o romper totalmente con ella, es decir, llegar a ser autónomo;

– tanto el concepto político: lesbianismo, como la creación del movimiento de lesbianas feministas (MLF) fueron iniciativa del movimiento feminista (MF) nunca del movimiento homosexual (MH). Inclusive, el MLF se configuró contra la misoginia -consiente o subconsciente- de los hombres -y mujeres- homosexuales;

– teóricamente, no tendría por qué existir un movimiento de lesbianas ya que dentro del feminismo el lesbianismo era (y es) la expresión más radical de la lucha de las mujeres. Pero debido al rechazo de las “feministas patriarcales” específicamente anti-lesbofeministas; las feministas lesbianas tuvieron que constituir un movimiento aparte, mismo que el patriarcado siempre ha tratado de eliminar reduciéndolo a: homosexualidad femenina, lesbo-gaysidad, la “L” de GLBT y revolviéndolo con diversidad sexual.

– para el MLF la lucha no era contra los hombres (excepto para las separatistas radicales) -ni tampoco, más adelante, contra el régimen heteronormativo- sino contra el PATRIARCADO como sistema económico, político y social, encarnado en los hombres heterosexuales pero también en los hombres homosexuales o gays;
– antes de 1976 no existió en México ningún grupo de lesbianas y mucho menos de lesbianas feministas. Existieron reuniones clandestinas de mujeres homosexuales para refugiarse o divertirse, nunca con la finalidad de luchar políticamente contra el patriarcado y lograr la emancipación histórica de las mujeres;

– la diferencia entre “mujeres homosexuales” y “mujeres lesbianas” era que: las primeras, pensaban, sentían y se comportaban como hombres, querían ser hombres (se encontraban patriarcalizadas); por el contrario, las segundas, reivindicaban ser mujeres, pero creando una nueva forma de serlo no determinada por el patriarcado sino por las propias mujeres (luchando contra su propia patriarcalización);

– el primer grupo homosexual en México fundado por Nancy Cárdenas y otros (1971) no tiene ninguna relación con el origen del lesbianismo feminista que se gestó dentro del movimiento feminista. De hecho, Nancy combatió la existencia de un movimiento de lesbianas separado de los homosexuales, o sea, políticamente autónomo, calificándolo de sectario y excluyente;

– el primer grupo feminista en México de: “amor entre mujeres” -amor político o lesbianismo- fue Ácratas en 1976. Políticamente feminista radical, anarquista y separatista. Su objetivo fue crear nuevas formas de vida para las mujeres, las comunas y la abolición total del patriarcado conformado por hombres heterosexuales y homosexuales;

– ese mismo año, Oasis, entre varios grupos de extranjeras feministas separatistas, fue el que tuvo más trascendencia para las mexicanas. Políticamente feminista radical y separatista extremo. Su objetivo fue crear comunas para mujeres totalmente fuera de cualquier relación con la sociedad patriarcal, incluyendo a homosexuales y a mujeres heterosexuales;

– el primer grupo (segundo después de Ácratas) específicamente de lesbianas feministas fue Lesbos en 1977. Políticamente feminista liberal aunque no de derecha. Surgió como parte de la Coalición de Mujeres Feministas (1976). Su objetivo fue trabajar como pequeño grupo de autoconciencia (PGA). Nunca estableció ningún tipo de relación con los homosexuales;

– el segundo grupo (tercero después de Ácratas) fue Oikabeth en 1978. Primer organización pública y política de lesbianas feministas. Políticamente feminista socialista, antiimperialista y anticapitalista. Su objetivo fue integrar el lesbianismo feminista al proyecto revolucionario socialista nacional e internacional. Trabajó dentro del feminismo en el FNALIDEM. Compartió algunos eventos con el movimiento homosexual (surgido en 1978) pero manteniendo su autonomía política;

– la primer corriente política al interior del MLF, en Oikabeth, fue Lesbianas Socialistas (LS) que empezó a conformarse en 1979. Su objetivo era mantener los principios y objetivos de la organización, evitando el desviacionismo de la llegada de nuevas interesadas gays.

En términos generales, el MLF:
– Se autodefinió lésbico nunca homosexual y particularmente lésbico feminista;

– defendió el derecho a la homosexualidad, pero la distinguió de el lesbianismo por ser éste último una posibilidad política para todas las mujeres sin separar mujeres lesbianas de mujeres heterosexuales, el continuum lesbiano de Adrianne Rich;

– concibió al lesbianismo un asunto político, nunca un asunto sexogenital como lo concebían las homosexuales gays;

– por lo mismo, su meta era: la emancipación de las mujeres del patriarcado y nunca: la liberación sexual ni la liberación homosexual, mucho menos dentro del patriarcado;
– su objetivo era: lograr la independencia total de las mujeres de su dependencia histórica de los hombres, después de alrededor de cinco mil años de esclavitud y vasallaje;

– su propósito nunca fue participar en la legalidad patriarcal capitalista, los procesos electorales, los puestos en el gobierno ni tampoco buscar los derechos civiles, menos en el capitalismo;

– denunció a la gaysidad (gay) como una creación de la ideología capitalista para un nuevo control capital-imperialista de la sexualidad, por ello se opuso al gaysismo.

Después de los 70, es importante dejar señalada la continuidad de la línea política del MLF mexicano:
Los 80
Como ya se mencionó, Lesbianas Socialistas (LS) fue una corriente política hasta 1982 con el fin de evitar que las homosexuales-gays continuaran desviando a la organización hacia lo lúdico y la fiesta y que las jóvenes liberales-anarcocaóticas se opusieran a su estructura, jerarquía y disciplina. Todas ellas sustentadas en la nueva ideología gay;

A mediados de 1982 algunas de esas nuevas integrantes desplazaron a las fundadoras y se apropiaron del nombre del grupo, sin contenido. De las fundadoras de Oikabeth, una, se fue al estado de Morelos para impulsar la formación de un grupo MLF y otra, al estado de Veracruz para formar un grupo homosexual-lésbico;

Las apropiadoras del nombre Oikabeth, junto con nuevas integrantes provenientes del PST, del PC y principalmente del PRT (partido pablista, mandelista) crearon un nuevo grupo llamado: Oikabeth (o sea, Oikabeth II) sin ninguna relación con el primero. Políticamente feminista de izquierda reformista. Estableció alianzas con el movimiento homosexual pero ya convertido en mercado gay (MG);

-Siguiendo la misma línea planteada por Oikabeth I- el primer grupo de lesbianas feministas en un estado de la república fue Lesbianas Morelenses (LM) en 1982, estado de Morelos, feminista y socialista. Constituyó la primera comuna de obreras y mujeres de origen rural e indígena;

En 1984 -también profundizando los planteamientos políticos de Oikabeth I- surgió el Seminario Marxista Leninista de Lesbianas Feministas (SMLF). Inició la lucha de las obreras de la confección que formarían el famoso “Sindicato de costureras 19 de septiembre” (1985) y la organización del Primer Encuentro Latinoamericano del MLF (1987) junto con grupo Mula.

Para 1985, las homosexuales liberales (procapitalistas) infiltradas en el MLF en concordancia con los gays de Lambda del PRT, empezaron a promover el nuevo concepto: “Lésbico-gay” (LG) con el propósito de subsumir el lesbianismo al mercado gay, para después reducirlo a una simple “L” de GLBT. Asimismo surgió, dentro de la derecha lésbico-gay, un nuevo grupo de gays “lesbianas”: grupo Mula, feminista liberal de derecha (procapitalista).

En 1986 se fundó el segundo grupo de lesbianas en un estado de la república, grupo Patlatonalli en Guadalajara, primer grupo que sería financiado, con influencia gay por una de sus dos fundadoras. Y ese mismo año, surgió un “Oikabeth III” negocio personal de Patria Jiménez quien jamás perteneció al MLF pero lucró con la denominación “grupo de lesbianas” a fin de adquirir financiamientos para su Ong hasta 1992 (año que formó la agrupación lesbogay: El Closet de Sor Juana y el bar-café Virreynas).

En 1987 se constituyó la primera Coordinadora de Grupos Lésbicos integrada por 12 grupos, sin incluir a Mula por abusos, ni a Oikabeth III por no ser de lesbianas sino Glbt. Ese año, la Coordinadora organizó el Primer Encuentro de Lesbianas Feministas de Latinoamérica y el Caribe (ELFALC) completamente independiente de los mercados gay y glbt y logrando que las gays de grupos mixtos se constituyeran en grupos autónomos de lesbianas.

Los 90
En los 90, las consecuencias de mezclar y confundir lesbianismo con homosexualidad; después con gaysidad, lesbogay; posteriormente reducirlo a la “L” de glbt; más adelante invisibilizarlo con el generismo y finalmente invalidarlo con el queerismo (queer) fueron muy negativas contra el MLF como potencia política antipatriarcal, perdiendo su liderazgo dentro del propio feminismo y quedando marginal.

No obstante, el Feminismo Autónomo (FA) a partir de los 90 presentó una gran lucha contra el feminismo institucional (tecnocracia de género) o generismo, paralela a las lesbianas feministas del MLF que intentaron retomar su lugar dentro del feminismo con un nuevo concepto político “Lesbianismo-feminista” con guión, enfatizando que no se podían separar, luchando por el aborto, contra el femicidio y la reivindicación del lesbianismo a pesar del cerramiento de espacios y negación de recursos.

Los 2000
Al inicio del nuevo milenio, el MLF, incluyendo los ELFALCs y las Marchas Lésbicas trataron de ser invisibilizados por el generismo institucional y acusado por teóricos queer como esencialista y fundamentalista, con el fin de jalar a las jóvenes que se interesaban por el MLF hacia: la multitud de prácticas sexuales, hipersexualización de la realidad social y el performanceo de las subjetividades, la pérdida de toda identidad.
Actualmente en esta segunda década, el MLF creó el concepto: lesbofeminismo para deslindarse del oportunismo de las ongs y continúa siendo combatido por las generistas anti-feministas y feministas anti-lesbianas, en el poder, permitiendo la invasión “trans” a los espacios y organizaciones feministas y, por ende, el despojo del feminismo a las mujeres.

Dicha realidad ha dado como consecuencia varias iniciativas:
– la frivolización, banalización y trivialización del feminismo (orgifiestas, arte y medios “feministas”);

– la mercantilización y estatización del feminismo (feminismo institucional y estatal);

– el feminismo contra las mujeres (feminismo queer y trans) y

– la incorporación del feminismo al patriarcado (patriarcalización del feminismo).
Por ello, la sustitución del feminismo por el generismo (anti-feminismo) y del MLF por el mercado de la diversidad sexual (MDS) ha abierto el campo a la imposición de las políticas sexuales dictadas por las transnacionales del sexo (TranSex) impulsadas por la globalización neoliberal posmoderna (GNP) es decir, la nueva esclavitud de las mujeres patriarcal capitalimperialista sexosalvaje.

Pero lo más importante a entender, es que esta guerra contra del MLF no se reduce contra las lesbianas, sino que está dirigida contra el propio feminismo. Pero, sin embargo, lo más grave, es que se encuentra dirigida en contra de las mismas mujeres -la mitad de la humanidad- para mantenerlas subyugadas por los hombres heterosexuales, gays y trans y -después de los 90- también por las mujeres y feministas empoderadas, es decir, patriarcalizadas.

Sin embargo, aún a pesar de estos embates, continúa la resistencia de los feminismos radical, separatista, autónomo, anarquista, libertario, comunitario, negro, indígena, asiático, ecofeminista, antirracista, anticapitalista, antiimperialista, socialista, marxista, comunista, revolucionario, entre otros, que se encuentran dando la lucha contra dichas iniciativas y sus patrocinadores, a fin de recuperar el proyecto original del lesbianismo feminista: el amor entre mujeres (amor político y no sexo-genital) para lograr su propia emancipación y también la de la humanidad misma, del patriarcado.

Archivo Histórico del Movimiento de Lesbianas

Feministas en México, 1976-2017, YMY