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ELECCIONES EN COLOMBIA Y MÉXICO; DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Genoveva Alemán

En días pasados Colombia y México tuvieron procesos electorales para elegir a sus respectivos presidentes de país. Ambos fueron procesos que generaron alta expectativa por lo que se encontraba en juego, sobre todo, por la importancia de ambas naciones en el contexto latinoamericano y por el nivel de relación que tienen con Estados Unidos. Cada elección tuvo un desenlace diferente que en apariencia serían dos caminos diametralmente opuestos, aunque en la realidad, son dos caras de la misma moneda.

A DÓNDE FUE EL PROGRESISMO
El materialismo histórico nos permite elaborar análisis que se sustentan en una teoría general de la historia, sin que esto signifique caer en las absurdas críticas que se le hacen de imponer un reduccionismo o una forzada generalidad de la realidad social, lo que no permita visualizar las particularidades propias de cada caso, que es lo que al final nos explica y nos permite comprender mejor, los desenlaces de ambas elecciones.

Colombia y México son aún considerados dentro del espectro latinoamericano de países sin una transición a gobiernos “progresistas” “de izquierda” o como los caracterizaría en su momento James Petras, como la “ola rosa”. Gobiernos que en su momento irrumpieron en Brasil con Lula da Silva, Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay, en Bolivia con Evo Morales, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, Mauricio Funes en El Salvador, Manuel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay y a la cabeza de ellos se ubicó la Venezuela de Hugo Chávez.

Por su importancia geopolítica, por la calidad de las relaciones que sostienen con Estados Unidos y el nivel de sus economías en América Latina, Colombia y México son referentes indiscutibles para comprender la historia actual de la región y que su falta de transición hacia una política “progresista” o de “centro izquierda” refleja la contundencia del control y sumisión de sus gobiernos a la política exterior de Washington, esto tampoco implica de facto, que los demás países, incluyendo los que ya tuvieron o tienen experiencias progresistas, hayan logrado romper en definitiva el yugo dependentista.

Si bien cada país ha tenido su propio desarrollo particular encontramos tendencias generales que nos permiten comprender las pautas de sus historias, ambas son naciones inmersas en contextos políticos y sociales complejos, sociedades bajo el hartazgo de la corrupción, el narcotráfico y sus vínculos con el poder, la violencia sistemática impuesta por el estado, la falta de credibilidad en sus instituciones, incluyendo la electoral, así como un estancamiento estructural de sus economías que dependen de la lógica comercial impuesta desde el norte.

Es una realidad innegable que los orígenes de estas problemáticas son diametralmente opuestos y que las consecuencias de descomposición social se miden en niveles diferenciados. Cada nación ha atendido a sus propias características pero lo que tampoco puede negarse es la forma en que no se ha permitido una transición más radical de sus procesos sociales, es decir, la lucha en las calles no logra imponer sus directrices al gobierno por lo que las vías electorales toman mayor relevancia y se convierten en única opción de cambio.

COLOMBIA, LA APUESTA POR LA DERECHA
El triunfo de Iván Duque, que requirió ser refrendado en una segunda vuelta dado el estrecho margen de diferencia con el candidato identificado como de “izquierda” Gustavo Petro, dejó en claro que Colombia se resiste a dar paso a una transición, aunque sea esporádica a un progresismo velado por Washington. El conservadurismo de los grupos políticos encabezados por el expresidente Uribe Vélez cierran la puerta a toda posibilidad de negociación de centro y más aún de izquierda. Los recientes acuerdos de paz están en un callejón sin salida ante un Duque que responde en todo momento a la lógica uribista, donde la “paz” se desarrolla en condiciones de sangre y fuego.

Una Colombia que durante más de siete décadas enfrentó un proceso de guerra interna entre grupos insurgentes y el estado respaldado por las oligarquías, el narcotráfico y grupos de terratenientes que han dominado históricamente el país, se enfrenta ahora a un nuevo escenario donde la violencia sistemática de asesinar dirigentes sociales, líderes campesinos y obreros, defensores de derechos humanos y territoriales no sólo continúa, sino que ha aumentado frente a una balanza sin contrapeso alguno y no sólo por la salida del escenario político de la insurgencia, sino porque en la vía electoral el progresismo de Petro fue derrotado.

La firma de los acuerdos de paz en La Habana entre el estado colombiano y la guerrilla de las FARC-EP comienza a mostrarse como una rendición incondicional del grupo insurgente. Los grupos paramilitares continúan operando, siguen asesinando, la violencia no cesa y ahora han logrado retomar aquellos territorios que se encontraban controlados por la insurgencia y que poco a poco han sido entregados a las grandes trasnacionales que van por el saqueo rapaz de los recursos naturales y humanos de Colombia, en pocas palabras, se regresó a las causas que dieron origen al conflicto armando desde mediados del siglo pasado, donde todo el camino recorrido parece fue en vano pero con altos costos para el pueblo colombiano.

Una Colombia cuyos grupos de poder y respaldo imperial no permitirán, al menos en su historia inmediata, una opción progresista o centrista, se continúa apostando al conservadurismo que propone avanzar aún más en las tareas neoliberales pendientes, que propone seguir siendo el alfil del imperio en la región, incluyendo ahora ser cabeza de playa con el ingreso de Colombia a la OTAN, es decir, Colombia apostó por una continuidad de la política belicista y sin tregua que se ha desarrollado desde el arribo de Uribe Vélez al poder en el 2002.

MÉXICO, LA EUFORIA VS LA REALIDAD
Pocos días después de conocer el resultado presidencial en Colombia, México tuvo sus elecciones presidenciales; dicho en palabras del Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, fueron “las elecciones más libres de nuestra historia”. Las semejanzas frente al proceso colombiano se muestran en el hartazgo de la población frente a la violencia y la sistemática crisis económica, pero el viraje que dio el pueblo de México al impulsar contundentemente la elección de Andrés Manuel López Obrador en nada se asemeja al proceso sudamericano, aunque tampoco muestra un giro tan radical como se puede aparentar.

La campaña de miedo que aún permea en esferas de la población acerca del “socialismo” que impondrá Obrador, aún pesa en ciertos sectores aunque éstos no fueron de peso para darle un giro al resultado electoral. En el mundo se dio a conocer la noticia del arribo de la “izquierda” al gobierno en México, donde sin duda son importantes y necesarias las caracterizaciones para ubicar a Obrador más en una posición centrista. Esto no es resultado de un romanticismo de izquierda o una pelea por definiciones conceptuales, sino que es el resultado real de sus propios planteamientos en materia de política económica, de la integración amorfa de su gabinete y de alianzas políticas tan inexplicables, sobre todo para la base de MORENA, que responden más a un elenco impuesto para entonces dejarle actuar en el gran escenario, al final, la lógica impuesta desde el norte parece que sigue en pie.

El hartazgo del pueblo de México se mostró en una de las más altas participaciones electorales que se hayan visto en los último años, aproximadamente un 64% según datos del INE, pero también, en inclinar la balanza prácticamente a un triunfo contundente de MORENA muestra que la población busca probar esa opción de cambio tan mencionada desde hace 12 años atrás y que siendo críticos es algo que en poco molestaría al imperio, es decir, apostar por agotar un proceso progresista lo más pronto posible, para entonces retornar a un mayor conservadurismo.

La historia reciente de América Latina nos ha mostrado, dentro de las teorías generales de la historia, que si un proceso “progresista” o de “centro-izquierda” que arriba electoralmente y respaldado o no popularmente en las calles, puede fracasar rotundamente cuando éste no da mayor espacio a esa movilización que lo llevó al poder, sino logra trascender su propuesta política inicial a un proceso más radical de izquierda, este proceso comenzará un viraje hacia el conservadurismo, para ejemplos recientes, ver el caso ecuatoriano, argentino, chileno, hondureño, etc.

Las amplias facilidades que se le han brindado a López Obrador desde el anuncio de su triunfo por sus dos principales contendientes, Anaya y Meade reconociendo su triunfo antes que la instancia oficial para ello, es decir, antes que el INE; pareciera mostrar un escenario previsto ampliamente, estamos viviendo un tiempo ensayado, que si bien es sostenido por la amenaza de un descontento social desbordado ante cualquier intento de fraude, también nos muestra un escenario en apariencia previsto en todas sus posibilidades.

Pareciera que la consigna llega desde el norte al dejar el camino sin obstáculos para dar paso a la transición progresista en México, dar posibilidad a un gobierno que posee inicialmente un alto margen de legitimidad y legalidad propia del estado y que no representa, al menos hasta este momento una amenaza o ruptura con el imperio. De este modo es que toma mayor fuerza la idea de que aunque los resultados en esencia son diferentes en las elecciones de Colombia y México, el imperio impone su lógica, el régimen capitalista triunfa mostrando que le es posible coexistir con dos rumbos diferenciados pero que al final son las dos caras de una misma moneda.

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ANTE EL TRIUNFO DE AMLO, CONQUISTAR LA INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LOS TRABAJADORES Y EL CONJUNTO DEL PUEBLO EXPLOTADO Y OPRIMIDO

El pasado 1 de julio Andrés Manuel López Obrador (AMLO) arrasó contundentemente las elecciones presidenciales de México, mientras que su partido, Morena, prácticamente arrasó en los distintos cargos de representación política federal y las gobernaturas en disputa de distintos estados del país. En lo que podríamos caracterizar como una elección histórica, con una participación de más del 60%, la gran mayoría manifestó en las urnas el profundo rechazo a décadas de empobrecimiento, despojo y precariedad representadas por el PRI, PAN y PRD.
Es indiscutible que millones se arrojaron a las urnas motivados por el descontento y la necesidad de un rumbo distinto a la profunda crisis que generó el último gobierno del PRI. Peña Nieto pudo gobernar y aprobar las reformas estructurales gracias a la realización del Pacto Por México, generando en los hechos un gobierno de coalición que le dio vida y certeza jurídica a las más deseadas reformas constitucionales y legales promovidas desde Washington. Hoy el partido de Pela Nieto, el PRI, obtuvo menos del 17% de la votación nacional y representa la tercera fuerza política, con visibles daños en su estructura que podría llevarlo a su desaparición en el mediano plazo.

Legitimación de las instituciones
Aunque AMLO fue el candidato puntero durante este proceso, el fantasma de un nuevo fraude nunca abandonó la escena política. Desde que se fundó el hoy Instituto Nacional Electoral (antes IFE) en 1990, después del gran fraude que terminó imponiendo a Carlos Salinas de Gortari, esta institución ha sido de las más cuestionadas en su legitimidad, misma que pretende recomponer a partir de los resultados del 1 de julio por no haber concretado el fraude y celebrar las “elecciones más transparentes y democráticas” en la historia de México, según su titular.
El triunfo de Obrador sobre la base de una maltrecha confianza en la institución electoral que no puede recurrir al mecanismo del fraude por la masividad de la votación, da un nuevo respiro al INE y al conjunto de instituciones que han perpetuado el sometimiento de la clase trabajadora, generando un falso paradigma sobre la reciente elección popular. Tan sólo en el caso del estado de Puebla la jornada se vivió entre robo de urnas y violencia, y el Morenovallismo terminó siendo declarado ganador por la misma institución que da el triunfo a AMLO.
Frente al hartazgo y descontento así como la falta de alternativas, Morena capitalizó el descontento de las masas empobrecidas de este país. Desde su fundación, Morena no ha movilizado a sus bases en ningún momento clave del sexenio de Peña Nieto, por ejemplo, durante la aprobación de la Reforma Energética; limitando su actuar al escenario electoral y a la construcción de la estructura que le permitió presentarse en las elecciones. Morena, hemos insistido hasta el cansancio, no es un partido político, es un movimiento de carácter electoral.
Tan pronto se supo el resultado de la elección, AMLO llamó a lo que definió como “reconciliación”; lejos de esperar que ésta sea del gobierno que surge del descontento popular para con el pueblo pobre y explotado, todo apunta a que se trata de la reconciliación con los oligarcas y patrones que han sometido históricamente a la clase trabajadora.
Los diferentes coordinadores que AMLO ha colocado al frente de los espacios públicos como Alfonso Romo y Carlos Urzúa, han insistido públicamente en sostener el actual modelo de despojo y precariedad. Por ejemplo, Alfonso Romo, recientemente declaró que “México se convertirá en un paraíso para la inversión privada”; o que promesas como la disminución del precio de la gasolina, no tendrán luz a corto plazo, sino hasta que se realice la construcción de las nuevas refinerías y sobre la base del actual mercado de combustibles, según Carlos Urzúa.
Andrés Manuel también ha insistido en mantener los compromisos de sujeción con el imperialismo estadounidense, el más importante, el TLCAN; así como fortalecer las llamadas Zonas Económicas Especiales que representan no sólo despojo de territorio sino disposición de amplios recursos para el capital privado y extranjero.
Estas rápidas acciones que ha emprendido el equipo de AMLO han comenzado a ser cuestionadas desde distintas esferas de la base social de Morena y de sus votantes; sin embargo y pese a que AMLO ha insistido en que “escucha la crítica” ésta no se manifiesta en el cambio de la decisión política estratégica sino en acotar posibles funciones de quienes formarían parte de su gabinete.
Pero la masa que llevó al triunfo a AMLO, no quita la esperanza de que él pueda representar un cambio profundo, más allá de sólo una simple alternancia en la administración del Estado. El conjunto de instituciones del Estado, permanecen intactas y hasta legitimadas.

Conquistemos la independencia política
Es urgente y necesaria la unidad del conjunto de la clase trabajadora y demás sectores oprimidos en esta nueva etapa; si bien el gobierno de AMLO aparenta un respiro a la violencia que se venía perpetrando en todo el país, eso no significa que no se deba de avanzar con independencia política de su gobierno y que la movilización debe ser sustituida por las acciones que él pueda emprender desde la presidencia y la mayoría del Congreso de la Unión. Por ello es importante la permanente movilización con un programa de reivindicaciones inmediatas y urgentes para enfrentar la profunda crisis económica y social que se vive en México.
Y es que a pesar de que AMLO cuenta con la mayoría en las cámaras legislativas y en el territorio nacional, el retroceso en las reformas estructurales se ve muy lejos y cada vez más desdibujado de la realidad política que se vivirá en su sexenio.
Independientemente de las preferencias electorales, habrá que abrir camino en los distintos sectores para movilizarnos por nuestros reclamos inmediatos e históricos, mismos que no están en la agenda inmediata de AMLO ni de su equipo de colaboradores. Frente a la reconciliación con la oligarquía y los opresores, debemos anteponer la unidad de los trabajadores para convertir la manifestación política electoral, en un proceso de toma de conciencia muy profundo y dinámico que cuestione la raíz de los problemas presentes en México y la interrelación que éstos guardan con el imperialismo estadounidense.
La clase trabajadora y el conjunto de explotados y oprimidos, están haciendo una experiencia histórica fundamental. Sin sectarimos, debemos avanzar en el fortalecimiento de la conciencia política de las masas que han votado a AMLO, y luchar por un programa que ponga atención en la dependencia económica, política, social y hasta cultural de Estados Unidos. Un proceso que permita cuestionar de fondo las decisiones estratégicas que favorezcan a la ruptura de los lazos neocoloniales y alcanzar la independencia del vecino del norte.

Por una reforma política
Es urgente en esta nueva fase conquistar el derecho a presentarse en los espacios de representación política; el reciente proceso experimentado en México, marca como impostergable la necesidad de eliminar las trabas que impiden condiciones de competencia en los procesos de participación electoral.
Ante un escenario de desencanto, la derecha pro imperialista tratará de capitalizar el descontento en un tiempo relativamente corto, utilizando los aparatos institucionales salvaguardados en la elección del 1 de julio. Por ello es importante que esta reforma política garantice el derecho de cualquier organización o individuo a presentarse como una alternativa en las elecciones y sin control ni fiscalización por parte de los mismos partidos políticos hegemónicos, quienes dictan las reglas del juego.
Ha sido suficiente el tiempo en que hemos mantenido a generaciones de oportunistas y traidores de los bolsillos de los trabajadores, tenemos que incluir una reforma profunda para combatir realmente a la “mafia del poder” y debemos comenzar por despojar a la “clase política” de sus privilegios políticos y económicos.
Los socialistas del GAR le decimos al conjunto de explotados y oprimidos que no debemos desmovilizarnos y depositar toda nuestra confianza en AMLO; el gobierno emanado de estas elecciones históricas deberá enfrentarse con una movilización que planteé punto final al saqueo del territorio y recursos; el fin de las masacres y desapariciones; la recuperación del salario y el empleo; la estabilidad laboral y macroeconómica; juicio y castigo a los crímenes del pasado y cárcel a los represores y asesinos del pueblo; por el fin del TLCAN y el conjunto de reformas estructurales; por la libre autodeterminación de nuestro pueblo.
La historia reciente ha demostrado que no hay que dar un cheque en blanco al próximo gobierno; avanzar en la toma de conciencia de las masas y su organización para construir una alternativa obrera y socialista que permita conquistar nuestros reclamos inmediatos e históricos.

SEGUNDO CAMPAMENTO FEMINISTA DE ROSAS ROJAS

Este 23 y 24 de junio se realizó con éxito el segundo campamento feminista de Rosas Rojas en Oaxtepec, Morelos. Durante dos días estuvimos discutiendo, reflexionando y tomando postura acerca de distintos temas y problemáticas que afectan a las mujeres hoy en día, con el objetivo de tener claridad teórica, política y organizativa para incidir y transformar la fuerte realidad que vivimos las mujeres en el país; asimismo tuvimos espacios para estrechar lazos y conocernos más a nivel personal.

Durante el primer día discutimos la división sexual del trabajo y la opresión de la mujer, tema fundamental para entender el origen de la subordinación social y familiar de la mujer y por qué existe una violencia sistemática hacia las mujeres; este tema se complementó con la revisión y discusión de términos como matriarcado, patriarcado, sexo, género y también conceptos de incorporación reciente en el feminismo como micromachismo e interseccionalidad.

Los trabajos durante este día continuaron con el tema de violencia hacia las mujeres y feminicidio, en el que se expuso que en este sistema existe un continuum de la violencia hacia las mujeres que va desde los celos y control, hasta violación, golpes y el Feminicidio como la forma de violencia extrema que diariamente nos arranca de manera atroz a 7 mujeres en el país.

El continuum de violencia, enseñado, promovido y solapado por las distintas instituciones del Estado, son el caldo de cultivo para que en el mundo y en nuestro país existan cifras alarmantes de desigualdad social, violencia, asesinatos hacia las mujeres y una total impunidad.

 

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Si la violencia es estructural, la respuesta también debe serlo

Las violencias machistas son la problemática que en la actualidad ha llevado a las mujeres a las calles para exigir su cese a nivel nacional e internacional, por lo que se han realizado distintas protestas, como marchas, toma de colegios, asambleas de mujeres y paros internacionales para visibilizar esta problemática.

Las acciones en este sentido se han centrado fundamentalmente en la visibilización y denuncia de la problemática de manera general y de casos de violencia en específico, así como el acompañamiento jurídico, social y psicológico de los mismos; lo cual sin duda es necesario e importante,  sobre todo cuando nos enfrentamos a instituciones de justicia patriarcal, que nos revictimizan y nos responsabilizan de la violencia que vivimos; sin embargo, es necesario que estas acciones las integremos a un estrategia que le haga frente a la violencia machista con una apuesta de respuesta estructural que planteé y exija un cambio de paradigma cultural, de roles de género, así como una educación no sexista, en todas las escuelas desde preescolar hasta la universidad.

Lo mismo debe de aplicar para la familia, principal institución del Estado patriarcal que reproduce la ideología hegemónica patriarcal. Es fundamental poner de frente la despatriarcalización de los hombres y de las mujeres, basta de seguir tolerando actitudes machistas y misóginas; así como es fundamental exigir una separación efectiva de la iglesia del Estado, lo anterior debe estar acompañado de una constante movilización de las mujeres en las calles que ponga contra la pared a las instituciones  que durante años han sostenido la violencia hacia las mujeres.

Alto a la trata y prostitución en nuestro país y en el mundo

En este tema discutimos la estrecha relación que existe entre la trata, la prostitución y el feminicidio. Ya que la mayoría de las mujeres víctimas de trata, son explotadas sexualmente en contra de su voluntad y una vez que estas ya terminaron su periodo de “productividad” para el proxeneta, generalmente son asesinadas con extrema  violencia o incluso son asesinadas por los mismos consumidores. Ya que una vez que se cierra la puerta de un cuarto de hotel, las mujeres en situación de prostitución están sometidas a los deseos y perversiones de quien las consume.

En nuestro país existen personas como Martha Lamas con una posición reglamentarista que insisten en la diferenciación entre la prostitución y la trata con fines de explotación sexual. La primera de acuerdo con Lamas cuenta con el consentimiento de la mujer prostituida y lo hace por una libre elección a diferencia de la segunda.

Durante el campamento discutimos que muchas veces detrás de la “elección libre”, generalmente hay factores como la pobreza, falta de oportunidades y coerción detrás de esa elección.

Aunque no negamos que existan mujeres que estén de acuerdo en  ejercer la prostitución; son muchas más las mujeres que están en contra de su voluntad y viviendo una explotación y serie de violencia por parte de un padrote y los mismos consumidores.

Llegamos a la conclusión de que es necesario garantizar atención médica de calidad así como generar oportunidades de trabajo para las mujeres en situación de prostitución con la perspectiva de sacarlas de esa condición. Desde nuestra posición eso se puede realizar sin la necesidad de reglamentar la prostitución.

También es necesario desmitificar la prostitución en nuestro país, ya que muchas veces se cree que las mujeres la ejercen porque les gusta el dinero fácil o porque son unas ninfómanas o que son mujeres que valen menos.  

Por otro lado consideramos que es importante luchar contra la penalización de las mujeres que están en esta condición y centrar la penalización en los consumidores y en los tratantes que viven o satisfacen sus deseos sexuales a través del cuerpo de las mujeres.

Por último consideramos que uno de los problemas es considerar la prostitución y todas sus formas en un mismo saco, es muy diferente considerar que existen mujeres acompañantes cuyo medio de desenvolvimiento es diferente a las mujeres sometidas por padrotes que tienen que pagar cuotas y son víctimas de explotación sexual. En este sentido, puede existir quien menciona que ejerce la prostitución por “libre elección” e incluso confirme el discurso del empoderamiento que genera esta práctica que levantan algunas organizaciones feministas, sin embargo, se debe contemplar que el más alto porcentaje de mujeres en situación de prostitución no se encuentra en este contexto y que la reglamentación que se realice a favor de una minoría puede afectar la explotación sexual y violencia que viven miles de mujeres y niñas en el mundo.

Por el aborto legal, seguro, gratuito en todo México, América Latina y el Mundo

En nuestro país la interrupción legal del embarazo es posible desde hace 11 años en la Ciudad de México, sin importar la causal hasta la semana 12, en el resto del país es posible dependiendo del código penal de cada estado, en el que se permiten ciertas causales, entre las principales la violación, malformación o que el producto ponga en riesgo la vida de las madres.

Sin embargo a pesar de que se haya conquistado el aborto legal en la CDMX, aún hay muchos retos por delante ya que las clínicas de atención gratuitas no logran satisfacer la demanda de atención de las mujeres, sumado a que no sólo tienen que atender a la población que vive en la ciudad, si no también a las mujeres que provienen del resto del país, en donde aún existen muchas restricciones para realizarse un aborto de manera segura.

Así como la falta de regulación y control que existe hacia las clínicas privadas que ofrecen el servicio de interrupción legal del embarazo en nuestro país.

Por todo lo anterior es necesario tomar el ejemplo de nuestras compañeras Argentinas en nuestro país, y desarrollar acciones que nos permitan acumular una fuerza masiva, que conquiste en las calles el aborto seguro, legal y gratuito en todo México y en todo América Latina.

Durante el segundo día de trabajo discutimos la propuesta de las compañeras de Estados Unidos de levantar un feminismo para el 99% de las mujeres así como las tareas y desafíos políticos y organizativos que tiene el movimiento de mujeres.

Levantemos un feminismo para el 99%

Es necesario levantar un feminismo que represente un proyecto político de transformación de la mayoría de las mujeres pobres y que integre por igual las demandas de las mujeres negras, indígenas y lesbianas.

También es necesario luchar contra las estructuras económicas, políticas e ideológicas que sostienen, la subordinación de la mujer respecto al hombre, pero que también son causantes y sustentan la desigualdad de clase, de raza del 99% de la población.

Construyamos un movimiento internacional de mujeres

El movimiento de mujeres tiene el imperativo político de no dar marcha atrás en lo que ha avanzado en los últimos años. Tenemos que seguir organizando año con año paros internacionales de mujeres, marchas, conversatorios, foros y charlas informativas de intercambio de experiencias, que nos permitan construir un movimiento internacional de mujeres que se movilice y organice contra el binomio capitalismo-patriarcado.

Conclusiones

Consideramos que es necesario realizar círculos y charlas de formación semanales para seguir discutiendo temas fundamentales de las problemáticas que vivimos las mujeres como el feminicidio, la violencia hacia las mujeres en la universidad y todos los espacios en los que nos desarrollamos, así como el aborto, seguro, legal y gratuito.

Es necesario organizar más campamentos en los que existan actividades expositivas y mesas de discusión que nos ayuden a comprender profundamente temas coyunturales y estratégicos dentro del movimiento de mujeres.

Así como seguir construyendo a Rosas Rojas como alternativa de transformación de la realidad social que viven las mujeres en nuestro país, tender puentes con otras organizaciones y mujeres en general para levantar un movimiento de mujeres en las calles en nuestro país, con independencia política, que tenga como ejes de lucha principales el feminicidio, el acceso a un aborto, seguro, legal y gratuito, así como la lucha contra las violencias machistas.

Las asistentes de este segundo campamento de formación política reafirmamos nuestro compromiso de retomar los acuerdos y reflexiones de cada tema de discusión, difundirlos y generar estrategias que de manera organizada nos lleven a planear y luchar por la emancipación de todas las mujeres.

Te invitamos a que marches con Rosas Rojas en la marcha de las históricas e históricos este próximo sábado 30 de junio a las 11 am en el Ángel de la independencia, a 40 años de la primera movilización pública de los grupos de lesbianas y homosexuales en nuestro país en 1978.  

Combativamente Rosas Rojas

¡Las mujeres luchando y el mundo transformando!