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ESTE 1° DE MAYO VAMOS A LAS CALLES POR DERECHOS LABORALES PARA TODAS LAS MUJERES Y EL CONJUNTO DE LA CLASE TRABAJADORA

¡8 HORAS DE TRABAJO, 8 HORAS DE RECREACIÓN Y 8 HORAS DE DESCANSO!

La consigna principal de movilizaciones y mítines en varios países del mundo en 1886 por mejores condiciones laborales, tiene vigencia actualmente. Producto de la crisis mundial y la disminución de la tasa de ganancias de los capitalistas; los derechos fundamentales de los trabajadores arrancados a los patrones producto de la organización y movilizaciones de los trabajadores, han sido pulverizados.
Y es que es tanto el aumento de la precarización de millones de trabajadores que muchos de nosotros realmente no tenemos 8 horas de trabajo, pues llegamos a trabajar hasta 10 y 12 horas diarias por falta de personal ó debido al bajo salario recibido nos  vemos obligados a trabajar horas extras mal pagadas.
Tampoco contamos con 8 horas de recreación y mucho menos con 8 horas de descanso ya que derivado de la larga jornada de trabajo, las horas de descanso y recreación son mermadas;  incluso hay trabajadores que tienen que tener 2 trabajos para poder sobrevivir, frente al aumento del costo de la vida y los bajos salarios.
Por otro lado, las mujeres trabajadoras nunca contamos con 8 horas de descanso y recreación pues siempre ha estado a nuestro cargo mayoritariamente el cuidado de los hijos, el marido y el trabajo doméstico, es decir el trabajo de reproducción.

LAS MUJERES DOBLEMENTE EXPLOTADAS
En ese escenario internacional de detrimento de los derechos laborales de los trabajadores; las mujeres vivimos una realidad más dura, pues en pleno 2018 las mujeres trabajadoras seguimos recibiendo un menor salario por el mismo trabajo que realizan los hombres; sumado al trabajo doméstico y cuidado de los niños que sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres; con lo que se nos somete a una doble jornada de trabajo, primero en nuestros centros de trabajo y después en la casa, es importante destacar que las mujeres no reciben ni un sólo peso por su trabajo de reproducción.  
Por si fuera poco, muchas mujeres no cuentan con guarderías gratuitas cerca de sus centros de trabajo, ni mucho menos, cuentan con un servicio de salud de calidad y  gratuito.
Las mujeres seguimos siendo discriminadas, ya que no somos contratadas si estamos embarazadas,  o si nos embarazamos mientras estamos trabajando; somos despedidas para no garantizarnos los derechos que nos corresponden.  
Se suma a esta larga lista el acoso y hostigamiento sexual que las mujeres sufren por sus compañeros de trabajo o patrones.
Estas son algunas de las injusticias que viven las mujeres trabajadoras a diario junto a la explotación y pauperización que comparten con toda la clase trabajadora.
Y es que la realidad de las Mujeres trabajadoras, los jóvenes y el conjunto de la clase trabajadora mexicana tiene un panorama desolador, puesto que con la aprobación y la implementación de las 11 reformas estructurales de EPN, el aumento de la precarización de la vida, la inflación y la violencia e inseguridad,  ha sido nuestro pan de cada día; los bajos salarios que obtenemos después de una jornada extenuante de trabajo cada vez alcanzan menos para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestras familias.
Particularmente con la privatización y entrega de los recursos energéticos estratégicos del país se cancela el futuro de miles de jóvenes estudiantes y futuros trabajadores, con la aplicación de la reforma energética se ve más lejos la utilización de este sector como palanca de desarrollo, que impulse la creación de empleos y que reactive la economía de nuestro país.
Este primero de mayo del 2018 se vivirá en medio de la contienda electoral por la presidencia de México.
Desde nuestras perspectiva sostenemos que ninguno de los candidatos y candidata a la presidencia representa los intereses de  las y los trabajadores y del pueblo pobre.
Es por eso que  la clase trabajadora tiene que confiar en sus propias fuerzas y desarrollar un programa de lucha,  que nos permita hacerle frente a la pauperización de la vida y generar condiciones que nos permitan recuperar los derechos que nos fueron arrebatados.
Este primero de mayo  las mujeres trabajadoras saldremos a la calle a exigir que la crisis la paguen  los capitalistas, no el pueblo trabajador , saldremos para exigir un salario acorde a la canasta básica familiar y su ajuste conforme al costo de la vida.  
Saldremos a las calles para denunciar que las mujeres seguimos siendo sometidas a una doble jornada laboral y obteniendo un menor salario al de nuestros compañeros de trabajo y por nuestro derecho a un contrato colectivo del trabajo.
Salimos por nuestro derecho a sindicalizarnos y a tener una vida política activa, así como una secretaria de la mujer al interior de nuestros sindicatos.
Luchamos por sindicatos combativos y democráticos que realmente representen las demandas de las y los trabajadores.
Este primero de mayo las trabajadoras saldremos a repudiar la violencia contra las mujeres en nuestro país, contra el acoso,  los feminicidios y la desaparición forzada y asesinatos contra la juventud.
Combativamente Rosas Rojas.

¡QUÉ LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS!

¡POR UN SALARIO ACORDE A LA CANASTA BÁSICA!

¡ TRABAJO IGUAL,SALARIO IGUAL!

¡POR LA SOCIALIZACIÓN DEL TRABAJO DOMÉSTICO!

¡DERECHOS LABORALES PARA TODAS LAS MUJERES!

¡ALTO A LOS FEMINICIDIOS Y A LA VIOLENCIA CONTRAS LAS MUJERES!

¡NI UNA MENOS!

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DEBATES Y ESTRATEGIAS DEL MOVIMIENTO DE MUJERES

Shahin Corona

Sin duda estos últimos años se caracterizan por un gran avance en el movimiento de mujeres a nivel internacional, desde las movilizaciones de Ni Una Menos en Argentina, que tuvieron eco en varios países de Latinoamérica, las movilizaciones en Polonia en contra de Leyes prohibitivas del aborto y derechos reproductivos de las mujeres, hasta la gran marcha de las mujeres en Estados Unidos, donde compañeras se movilizaron de forma multitudinaria para enfrentar al recién llegado Donald Trump con sus políticas misóginas y xenófobas bajo el brazo, en el segundo día de su mandato. Esta movilización fue el antecedente directo del gran paro internacional de mujeres en distintos países el pasado 8 de marzo.

También el movimiento de mujeres ha estado presente en las redes sociales, incluso ha sido punto de partida para organizar movilizaciones en diversos países; un ejemplo reciente es el movimiento #metoo que se desató en octubre pasado en Estados Unidos, después de las denuncias públicas de abusos sexual en contra del productor de cine Harvey Weinstein y distintos personajes de la industria cinematográfica, que culminó en los pasados Golden Globe en el que diversas actrices denunciaron el acoso que han padecido en su recorrido por Hollywood y en pro de los derechos de las mujeres.

Este último evento tuvo eco en varios países a varios niveles e incluso generó respuesta por parte de las actrices francesas que, entre otras cosas, tacharon como “puritano” al movimiento me too.

Como una acción espejo, en México al día siguiente del comunicado de las francesas, en un canal de televisión nacional se debatieron Martha Lamas y Catalina Ruiz Navarro. El resultado de este debate generó indignación en las redes sociales debido a que Lamas justificó, con ciertos bemoles, a la posición de las actrices francesas, sumándose a la condena al “puritanismo” occidental.

Sin embargo el debate entre Lamas y Ruiz Navarro está muy lejos de la realidad que viven miles de mexicanas viven en el Estado de México, Puebla, Ciudad Juárez; a pesar de ello este debate abre un escenario de acción para todas las mujeres que antes de esta coyuntura ya nos encontrábamos trabajando en las calles, en las escuelas y centros de trabajo en contra de la violencia hacia las mujeres.

Es importante que aprovechemos este momento para debatir con el conjunto de la sociedad que no quiere enterarse o tomar conciencia de la violencia que viven a diario las mujeres en nuestro país, así como apoyar a las mujeres que viven violencia para que alcen la voz, sin sentirnos responsables por la violencia que vivimos.

En Rosas Rojas consideramos que el verdadero debate no se encuentra en si se debe o no hacer una denuncia pública del acoso, maltrato o violencia que vivimos las mujeres, si no en las perspectivas y estrategias que se deben seguir, para cada día ir ganando más conquistas y terreno en la perspectiva de construir un gran movimiento de mujeres a nivel nacional e internacional que ponga sobre la lona al binomio patriarcado-capital.

Hoy este movimiento es disruptivo de una visión parcial del problema, con nociones como el de una relación profundamente violenta entre los sexos, revestida de y justificada por el “amor romántico” y normalizada a través de distintas instituciones como la familia, la iglesia, y todo el sistema patriarcal, donde los casos mencionados más arriba se adscriben a una visión moralista del problema de la violencia hacia la mujer, haciéndose así imprescindible ampliar el panorama de debate sobre la causa y solución a dicha violencia. De la misma manera, casos como el movimiento sufragista, donde la visión moralista emanada de las estructuras familiares, morales e institucionales negaba derechos a las mujeres, rompió una visión cultural hegemónica de que la mujer no tenía derecho al voto, ni a la representación política ni a ser elegida como representante política.

Desde nuestra perspectiva el movimiento de mujeres actual tiene la conquista histórica de dar a conocer de manera pública y masiva que las mujeres estamos hartas de la violencia, del acoso en las calles, en el trabajo, en la escuela y que no la vamos a tolerar más; que realizaremos acciones para garantizar que la situación actual cambie.

En diversos sectores, este movimiento ha creado controversia por utilizar a su favor las redes sociales y los medios al alcance para realizar denuncias públicas; sin embargo esto es reflejo de que los medios “convencionales” como las instituciones de justicia, son ineficaces para realizar éstas, ya que no garantizan que se actúe en lo inmediato frente a la violencia y así acceder a la justicia.

El gran debate y reto está en cuáles serán las estrategias, acciones y perspectivas que debe de tomar el movimiento de mujeres en conjunto para capitalizar todo el descontento y hartazgo que impera para avanzar en nuestras conquistas.

Desde Rosas Rojas sostenemos que es importante levantar un programa político común que busque, por un lado, evidenciar en todo momento la vinculación directa del Estado y el gobierno por omisión y comisión en la actual situación de violencia que vive México, con situaciones tan preocupantes por el incremento y constancia de desapariciones, feminicidios y trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual en todo el territorio nacional. Es fundamental buscar a los responsables políticos de que nuestro país sea una fosa común en donde se puede perpetrar el asesinato de 7 mujeres al día y no pasa nada; de que se encubra a los culpables, se responsabilicen a las víctimas y se crean “verdades históricas” que buscan disminuir el costo político de la cruda violencia que se está viviendo en México. Es indispensable evidenciar el papel del Estado frente a esta situación.

Este programa debe llamar a la organización y movilización independiente de las mujeres para exigir una vida libre de violencia y alto a los feminicidios. Este programa debe ser el mecanismo de aglutinamiento de un gran movimiento de mujeres, que de manera democrática impulse protocolos de prevención de violencia y de acción rápida frente a un caso de acoso, violación o desaparición de una compañera; frente a los feminicidios. Para presionar a las autoridades y que se busquen y encuentren a las mujeres desaparecidas, se haga justicia y se castigue a los responsables.

Cambiaremos el mensaje estructural que se da a los violadores, feminicidas, militares, policías, judiciales y jueces y miembros de la casta política, de que nada pasa y que sus acciones quedarán en la impunidad; lo anterior será más fácil lograrlo de manera organizada.

Un programa que también exija salarios acorde a la canasta básica, así como derechos laborales y acceso pleno a la salud; alumbrado público y servicios de transporte seguros para llegar a nuestra casa, escuela o trabajo. Todas estas demandas están encaminadas a transformar diversos factores que nos hacen más vulnerables para ser violentadas o asesinadas.

Es importante aclarar que los avances legales y la lucha en este terreno de nada sirven si no tienen acompañamiento de la movilización y organización de las mujeres. El principal reto que tiene el movimiento de mujeres es lograr avanzar más allá de la coyuntura.

El hartazgo que se potencia cada vez que ocurre un atroz feminicidio, violación o acto de violencia hacia nosotras, debe trascender a la organización de un movimiento amplio de mujeres que se vuelva una fuerza política que movilice y organice a las mujeres para arrancarle al Estado y al conjunto de la sociedad patriarcal la conquista de nuestros reclamos, por principio, mejores condiciones de vida.

Súmate a Rosas Rojas y luchemos por este movimiento y organización.

Exitosa conferencia de TERESA ULLOA “TRATA Y EXPLOTACIÓN SEXUAL EN MÉXICO”

Magali Terraza Ramírez
Este 12 de octubre se llevó a cabo en la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, la conferencia “Trata y explotación sexual en México” organizada por el sector de mujeres feministas socialistas Rosas Rojas, con la participación de Teresa Ulloa, feminista y activista internacional que ha dedicado su vida a la lucha por el desmantelamiento de las redes de trata que esclavizan y explotan a las mujeres.
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El evento se desarrolló entre decenas de estudiantes y académicos de diferentes facultades de la UNAM, donde se mencionó que la trata de personas a nivel nacional e internacional es causada por el sistema patriarcal, productor y reproductor de la opresión, esclavización, violencia y muerte de personas, en su mayoría mujeres. La responsabilidad de la existencia del mercado de trata recae sobre los usuarios, los tratantes y las condiciones económicas, sociales, jurídicas, políticas, institucionales y culturales que propician la opresión de mujeres, niñas y niños en todo el mundo.

Más del 90% de personas tratadas son mujeres y niñas utilizadas para ser prostituidas, razón suficiente para decir no a la legalización de la prostitución. La prostitución es una forma de explotación que debe ser abolida y no una profesión que hay que reglamentar; es una forma de violencia hacia la mujer, porque el hecho de que se pague una cantidad de dinero no puede transformar esa violación pagada en un empleo o “trabajo sexual”. La demanda representada por los compradores de prostitución proporciona el incentivo económico para la trata con propósitos sexuales internacional e interna, mientras que la globalización propicia las redes internacionales de trata produciendo el brutal incremento del secuestro y muerte de mujeres, jóvenes, niñas y niños.

Se compartieron las divergencias existentes en torno a la prostitución; por un lado, aquellas posturas que defienden que la prostitución es una forma de resistencia, de liberación sexual y económica de la mujer; y quienes sostenemos que la prostitución es una forma de esclavización y explotación de la mujer que vende su cuerpo porque el Estado no es capaz de garantizar los derechos y la satisfacción de necesidades básicas como su responsabilidad hacia todo el pueblo, la prueba de ello es que las mujeres víctimas de trata en su mayoría son mujeres de los estados más pobres del país, como Oaxaca, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, donde los proxenetas se aprovechan de la vulnerabilidad y de su posición de poder social para capturarlas.
En otro aspecto se responsabilizó a los medios de comunicación masiva de inducir y ofrecer modelos sexuales prostituidores, actuando sobre el imaginario social y favoreciendo la dominación proxeneta y el mercado de la trata de personas. También se enfatizó en que la trata y la explotación sexual se sostiene por la demanda que hay de esas mujeres y niñas; si se acaba la demanda se acaba la trata, pero mientras sigan existiendo consumidores de la prostitución y los verdaderos culpables no sean castigados, y las víctimas protegidas y asistidas hasta su total recuperación, no hay manera de acabar con ese mercado.

El gran aporte de la conferencia fue reflexionar en torno a los factores que sostienen la existencia de la trata de personas, mostrando que en su mayoría son mujeres explotadas sexualmente, no existe justicia para estas mujeres porque hay funcionarios públicos involucrados y responsables de encabezar las redes de trata en México.

Finalmente, desde Rosas Rojas sostenemos que la participación de Teresa Ulloa que se ha dedicado a rescatar a mujeres y niñas de la trata, abre un espacio dentro de la UNAM que se antepone al feminismo de gabinete y sustenta que la prostitución no es una “decisión libre” ,es una forma de esclavitud producto de un sistema patriarcal capitalista que continúan produciendo, reproduciendo y sosteniendo la violencia y explotación sexual en México y en el mundo entero, donde la lucha feminista tiene el deber de imaginar y trabajar para lograr un mundo sin trata y sin prostitución.

Contáctanos para llevar esta importante charla a tu escuela, trabajo o barrio.
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