Exitoso el Primer campamento Feminista de Rosas Rojas

El pasado 11 y 12 de noviembre Rosas Rojas llevó a cabo su Primer Campamento Feminista interno; en el que a través de talleres y mesas de discusión adquirimos claridad teórica, política y organizativa para intervenir desde una perspectiva que represente los intereses de las mujeres explotadas y oprimidas en el escenario nacional de violencia y explotación que viven a diario millones de mujeres, con el objetivo de transformar decididamente esta situación.
La opresión histórica de las mujeres
Durante la primer día de actividades revisamos las bases marxistas que explican el origen de la opresión histórica de las mujeres; la mitad de la humanidad y por qué sigue permaneciendo hasta nuestros días.
Clarificamos conceptos clave para nuestra formación dentro del feminismo socialista con la intención de realizar una mejor caracterización de la realidad social, política y económica que vivimos y encontrar a los responsables de la explotación y opresión a la que estamos sometidas. Repasamos los conceptos de Estado, Gobierno, Lucha de clases, Clases Sociales, Régimen, Patriarcado y Matriarcado entre otros.
Asimismo revisamos las principales corrientes del feminismo y la historia, avances y referentes actuales del feminismo en América Latina.
Por la noche realizamos una fogata y una convivencia en la que compartimos momentos en los que nos hemos sentido violentadas y que hicimos frente a esa situación. También discutimos medidas de seguridad colectiva que llevaremos a cabo para hacernos sentir seguras, acompañadas y estrechar lazos personales entre nosotras.
La Explotación y la opresión de la Mujer
En el segundo día de actividades revisamos las bases materiales sobre las que está fundada la explotación y la opresión de las mujeres así como la división sexual del trabajo, conceptos que nos ayudan a entender de manera estructural por qué la mujer no tiene valor social en esta este sistema capitalista patriarcal, lo que hace tan fácil asesinar a una mujer, tirarla a un lote baldío y que no pase nada. Posteriormente la compañera Yan María, destacada activista social y lesbofeminista socialista, impartió el taller de Lesbianismo y sexualidad en el que explicó que el lesbianismo no es una cuestión sexo-genital sino una posición política. El lesbianismo “NO es sexo entre mujeres”, es el “ amor político entre mujeres”, que busca entre otras cosas la total independencia económica y afectiva de las mujeres de los hombres.
Por último se realizó el taller contra la triple opresión de las mujeres indígenas en el que se abordaron las bases que sustenta la explotación y opresión de las mujeres indígenas, ya que son explotadas por vender su fuerza de trabajo en condiciones laborales deplorables, por ser indígenas y ser mujeres.
¡Apoyamos a Marichuy!
Para concluir este punto discutimos más a fondo la propuesta de la Vocera indígena de Gobierno por el CNI y el CIG en el marco de la Carta de simpatía que hicimos pública hace unas semanas ante ese proceso. Determinamos mantener una fuerte comunicación con los miembros del CNI y CIG para apoyarlos en la recolección de firmas y todo el proceso de registro de María de Jesús Patricio Martínez.
Otro de los acuerdos fue participar en las jornadas de lucha en el marco del 25 de noviembre, día internacional contra la violencia hacia la mujer, Rosas Rojas junto con la Juventud Revolucionaria realizaremos una actividad política cultural en el Anexo de ingeniería de la UNAM, con la intención de sensibilizar a la comunidad universitaria acerca de la inseguridad y violencia que viven las mujeres y toda la comunidad universitaria en la máxima casa de estudios.
Te invitamos a que asistas y formes parte de esta actividad, y que estés pendiente de nuestras próximas acciones y nuestro siguiente campamento feminista que esta vez será abierto, espera próximamente la convocatoria.

Combativamente

Rosas Rojas

¡Las mujeres luchando y el mundo transformando!

 

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CRIMEN DE ESTADO EN ARGENTINA: LA DESAPARICIÓN FORZADA Y ASESINATO DE SANTIAGO MALDONADO

González Sánchez José Isaías
La desaparición forzada de Santiago le dio la vuelta al mundo, generando solidaridad internacional por redes sociales y provocando una ola de protestas en Argentina para exigir la presentación con vida de Santiago, con la pregunta: ¿Dónde está Santiago?

El joven Santiago Maldonado desaparecido el 1 de agosto -activista pro mapuche- fue encontrado muerto el 17 de octubre en la comunidad mapuche de Pu Lof, pasando más de 70 días sin conocer su paradero. Su desaparición se da en el marco de una represión perpetrada por la gendarmería argentina al realizarse un corte de acceso carretero en las fincas de la multinacional italiana Benetton, en forma de protesta por la detención del dirigente mapuche Facundo Jones Huala, al efectuar la represión ingresaron a la comunidad mapuche aproximadamente 100 efectivos para violentar con piedras y balas de goma a los pobladores. Santiago en conjunto con otros compañeros de la comunidad escaparon de los gendarmes corriendo hacia un río, su compañero Matías Santana afirma que al ingresar al río y cruzarlo fue por un caballo que tenía para retirarse del lugar, cuando al otro lado del río escuchó: “Quédate quieto”. Matías vio por última vez a Santiago el 1 de octubre –hasta el hallazgo de su cuerpo- en la orilla del río, agarrado a una rama mientras la gendarmería le tiraba balas y piedras detrás de él. Finalmente al otro lado del río, Matías Santana observa con unos binoculares cómo Santiago Maldonado es golpeado por la gendarmería y subido a una unimog (vehículo del ejército argentino).

ILEGALIDAD DEL OPERATIVO DE LA GENDARMERÍA
El operativo realizado el 1 de octubre a manos de la gendarmería fue ilegal ya que no se tenía una orden judicial para ingresar a la comunidad, mucho menos tenían justificantes para reprimir a la población. La acción de la gendarmería es amparada mediante la figura de “flagrancia”, donde se justifica la reacción de fuerzas del Estado para detener un delito, no obstante la única orden judicial que tienen es del juez Otranto, con el objetivo único de despejar la ruta 40 que era bloqueada por los manifestantes mapuches. La desaparición de Santiago Maldonado se da bajo un operativo ilegal a manos de la gendarmería. Por si no fuera poco la represión injustificada, la gendarmería mintió oficialmente al negar su ingreso a la comunidad mapuche, atacando a los manifestantes con piedras y balas de goma y siendo identificados como los agresores que tuvieron contacto con Santiago Maldonado la última vez que se le vio con vida, y aunque todavía no exista una resolución definitiva con el caso de Santiago sin ninguna duda podemos afirmar que su desaparición y asesinato es un crimen de Estado.

EL DISCURSO OFICIALISTA Y LA EXIGENCIA POR VERDAD Y JUSTICIA
Tras confirmar la aparición del cuerpo sin vida de Santiago Maldonado el 17 de octubre, y ante la exigencia de justicia por parte de su familia, se ha generado una embestida por parte del Estado argentino y la prensa oficialista (el Clarín, La nación) para deslindar responsabilidades del asesinato de Santiago a manos de la gendarmería y para criminalizar el caso. El oficialismo apunta que Santiago el día de la persecución de los gendarmes el 1 de agosto en la comunidad mapuche, no quiso cruzar el río debido a que no sabía nadar, y en su intento de esconderse cayó a un pozo de 3 metros de profundidad y luego su cuerpo salió por un desembocadura del rio, donde su muerte se debió por ahogamiento. Ante las declaraciones oficialistas del gobierno del presidente argentino Macri, la familia de Santiago se niega a reconocer que murió ahogado debido a que registraron 3 veces el lugar donde fue encontrado por última vez Santiago, no existen pozos en esa zona del río (el pozo más próximo a la zona está ubicado a 5 kilómetros de distancia) y que el día 1 de agosto el nivel del río era de 3 metros de altura, resultando imposible que el cuerpo quedara 79 días en un río de poca profundidad. Por otra parte cuestionan las declaraciones emitidas por el juez Gustavo Lleral quien afirma que en la autopsia no se presentan lesiones de golpes, declaraciones prematuras debido a que los estudios que confirmen cuáles fueron las razones de su muerte tardarían varios días.

Por otra parte, el oficialismo para encubrir la participación de la gendarmería y negar el crimen de Estado, utilizan el móvil del “testigo E”, el cual sería la última persona que vio a Santiago con vida, quien en primera instancia afirma que Santiago fue capturado por la gendarmería pero después se arrepintió de su declaración cuando se halló su cuerpo, donde en realidad lo venía agarrando de la mano para cruzar el río, cuando Santiago le dijo: “Ya no doy más”, momentos después lo suelta de la mano y cuando voltea a verlo ya no lo encuentra, además supuestamente Santiago llevaría 32 kilos de ropa. La declaración del “testigo E” no se encuentra en el expediente de investigación pese a que el juez federal Gustavo Lleral dice conocerlo. A la par del móvil del “testigo E”, se amaga con criminalizar el testimonio Matías Santana, planteando que podría ir a la cárcel de 1 a 4 años por el delito de “falso testimonio”. La jugada del oficialismo es clara: Quitar toda responsabilidad del crimen de Estado a la gendarmería, consumando el móvil de ahogamiento en la muerte de Santiago, cuestión que es inútil de cualquier forma ya que el ingreso de los gendarmes a la comunidad mapuche es ilegal y ya sea por acción u omisión están involucrados en la muerte de Santiago; por otro parte criminalizan a Matías Santana, el único mapuche que ha dado testimonio de lo que aconteció el día de la desaparición de Santiago, debido a que las demás personas que se encontraron en el lugar de los hechos tienen miedo de posibles represiones en su contra.

Finalmente la familia de Santiago se niega a reconocer a que su muerte se debió por ahogamiento, y que la principal línea de investigación sea la relación de la muerte de Santiago con la gendarmería: Reconocer que el asesinato de Santiago Maldonado fue un crimen de Estado.

Desde el Grupo de Acción Revolucionaria en México nos sumamos a la exigencia de justicia por el asesinato de Santiago Maldonado a manos del Estado Argentino.

¡Justicia por Santiago Maldonado!

Verdad y Justicia
El Gobierno es Responsable

FEMINICIDIOS: EL VASO COLMADO QUE SE DERRAMÓ HACE MUCHO

Isadora Fragoso y Laura Rivera
Ser mujer y estar viva se ha vuelto casi una ironía. En México los feminicidios presentan un aumento atroz, todos los días hay violencia enfocada hacia las mujeres, a diario hay una noticia de alguna mujer que ha sido desaparecida o asesinada, con el Estado de México como el principal escenario de este crimen. La violencia, generalizada desde la “guerra contra el crimen organizado” de Felipe Calderón, se ha incrementado contra el sector poblacional de las mujeres y ha tenido un alcance preocupante en tasas de asesinatos en lugares como el Estado de México.

A nivel nacional hay una crisis de inseguridad, lo claro es que la violencia enfocada hacia las mujeres de todas las edades ha tenido un repunte alarmante, y se evidencia cuando todo lugar representa un peligro para transitar, desde lugares de marginación social y zonas de pobreza (con casos de acoso, violaciones, desapariciones y asesinatos diarios), hasta lugares “inimaginables” como la Universidad Nacional Autónoma de México con casos como el de Lesvy Berlín el pasado 3 de mayo, generando una atmósfera de pánico que pretende desmovilizar.

La violencia en índices elevados, condiciones precarias de seguridad, desapariciones, trata, o el feminicidio, todas son prácticas normalizadas por el Estado y se han recrudecido, luego de hacerlo en el periodo gubernamental de Calderón, con el gobierno feminicida de Enrique Peña Nieto.

VIDAS, NO CIFRAS
Vivir en México, en medio de una lógica patriarcal además capitalista, se ha vuelto una lucha diaria por vivir, donde diariamente son asesinadas 7 mujeres y la mayoría de estos casos queda impune, las vidas de las mujeres son reducidas a un número que ya ni siquiera sirven para dimensionar el grado de violencia −pues no hay cifras exactas del número de feminicidios−, sino para normalizarlo al cambiar un nombre por un número de expediente, que será archivado y olvidado, como es la lógica sistémica actual.

Victoria Pamela Salas, asesinada el pasado 2 de septiembre, encontrada en un cuarto de hotel en Tlalpan, tenía 23 años recién cumplidos, trabajaba para aportar económicamente a sus padres, tenía una vida por delante, una alegría por vivir y se la quiere convertir como a tantas otras mujeres en una simple cifra. Muchísimas mujeres ni siquiera son encontradas luego de ser desaparecidas, o reconocidas luego de ser asesinadas, por lo que una cuestión trascendental para hacer frente a la violencia machista es evidenciar el problema y sus raíces, conocer a la víctima por quien era y no por lo que hicieron de ella, decir sus nombres y mostrar sus rostros (en vida, no volviendo a violentarlas exponiendo el modo atroz en que atacaron sus cuerpos), nombrarlas.

Si bien Victoria representó el feminicidio número 66 en la ciudad de México del año en curso, se trata de una mujer más a quien la violencia machista arrebató la vida, violencia generada, perpetrada y sostenida por una estructura capitalista y patriarcal que oprime de forma sistémica a las mujeres en diferentes expresiones y niveles.

FEMINICIDIO EN EL MARCO LEGAL: LA FALACIA DE LA JUSTICIA
En el Código Penal Federal1 encontramos que el homicidio doloso de una mujer será considerado feminicidio cuando se prive de la vida por razones de género, siendo otra característica el que el cuerpo de la víctima se encuentre mutilado por el sujeto feminicida, y que existiera entre éste y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza, como acaeció en el caso de Victoria, pues no bastando el asesinato, su cuerpo fue lacerado de la manera más brutal por quien fuera su pareja. Así, la violencia de género caracterizado por un conjunto de conductas misóginas perpetradas contra el cuerpo de las mujeres tiene un claro reflejo en los últimos feminicidios perpetrados en lugares como el Estado y la Ciudad de México. En el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), aun cuando cuentan con la tipificación de feminicidio, en sus datos aparecen cifras sólo de “mortalidad por homicidio de mujeres” no por feminicidio, por lo que sus cifras son inexactas en este sentido, sólo a un mínimo porcentaje de los asesinatos de mujeres se les aplica la tipificación de feminicidio y las cifras deben deducirse a partir de las cifras de homicidios dolosos contra mujeres que tengan las características establecidas por el Código Penal. El feminicidio es delito federal desde 2011, existe protocolo de investigación ministerial, policial y pericial, y alerta de género, pero la legalidad se ve rebasada por la realidad. De acuerdo con cifras del INEGI, entre los años 2008 al 2015 hubo un registro de 176 mil 344 homicidios2 de los cuales 18 mil 664 corresponden a tipificaciones de “defunciones por homicidio en mujeres”3 en todo el país (con corte de cifras el 13 de julio de 2016) tan sólo en casos registrados, pensemos ahora en los que no fueron registrados o tipificados como tal. Gran número de feminicidios ni siquiera son investigados como lo que son, sino persisten en ser llamados homicidios, y con ello se invisibiliza este modo de opresión patriarcal hacia el derecho fundamental de la vida para las mujeres.

A pesar de estar ya la tipificación del feminicidio −con una sentencia entre los 30 y 60 años de prisión en la Ciudad de México, y de los 40 a 70 años en el Estado de México, ambas con agravantes por relación de parentesco entre la víctima y el agresor− es claro que el sistema de justicia actual no representa un acceso a ésta, ya que se vuelve contra la mujer violentada en cada nuevo caso: Re-victimización o criminalización de la mujer, burlas y difamaciones mediáticas, minimización del hecho, hasta la manipulación, fabricación u omisión deliberada de pruebas y evidencias. La nula justicia ante la violencia contra la mujer se ha vuelto norma; se dieron inconsistencias en la investigación, triste regla en estos crímenes, pues a los padres de Victoria desde el inicio se les negó el acceso a la carpeta.

Mario Saenz fue detenido por haber sido señalado por empleados del hotel como el acompañante de Victoria, pero a pesar de ser el principal sospechoso fue puesto en libertad tras unas horas y ahora se encuentra prófugo. Con una orden de aprehensión −emitida desde el 17 de octubre− por feminicidio, y una ficha roja de la Interpol, tras de sí, Saenz se suma a la lista de feminicidas que quedan en la impunidad, con una víctima que no recibe justicia real nunca. En conjunto hay muchos tópicos que violentan a quien es víctima de las acciones machistas, casos que ni siquiera son denunciados o conocidos, con un sistema jurídico que no responde a las necesidades reales de quien es agredida, familias que tienen que investigar por su cuenta, convocar a marchas y buscar la justicia que se les niega.

Todo arroja como resultado que no podemos confiar en el Estado y sus instituciones para resolver la crisis de violencia machista y feminicida, pues son cómplices de ésta.

CRIMINALIZAR A LA VÍCTIMA
¿La asesinaron? “Algo habrá hecho, quién sabe qué compañías tenía, por qué andaba en ese lugar, era una drogadicta o alcohólica”, todas son expresiones que a menudo escuchamos acompañando las noticias sobre mujeres asesinadas en México y en todo el mundo. A Victoria, como a miles de mujeres víctimas de feminicidio se les culpa de su propia muerte, medios amarillistas difunden información falaz de estas mujeres como en el de ella, incluso se ha dicho que fue un suicidio, que era “drogadicta y agresiva”, o que Victoria se habría ido con algún otro sujeto a un hotel −versión que sostiene la madre de Mario Saenz–, además existen dos versiones, una dice que las cámaras del hotel donde se halló el cuerpo de Victoria no funcionaron ese día y otra dice que se habría visto cómo Mario salía por la mañana, lo cierto es que de esto último empleados del hotel Novo atestiguan que el hombre salió cerca de las cinco de la mañana y señaló que la mujer que le acompañaba se quedaría otro rato, dándose más tarde el descubrimiento del cuerpo sin vida de Victoria y la detención de Saenz. Aunado a los señalamientos que culpan a la víctima, el feminicida es presentado a través de sus “virtudes”, como Mario, a quien se le reconoció públicamente en las notas como un skater famoso a nivel internacional y a quien se le manchaba su reputación. Mientras de Victoria se dijo que se había suicidado a pesar de ser más que obvia la violencia con la que había sido lacerado su cuerpo, de manera dolosa por quien le asesinara, con una clara agresión misógina.

EL SISTEMA CAPITALISTA PATRIARCAL, RAÍZ DEL MACHISMO
La cuestión es ¿por qué sucede esto? Hay que plantearnos no sólo el caso individual, sin dejar de ser importante debe contextualizarse. En México como en otros países hay violencia machista, y la podemos ubicar en expresiones como el feminicidio. Diario vemos mujeres desaparecidas (o intentos de levantarlas), violadas, golpeadas, intentos de asesinato o feminicidios, pero hay que darnos cuenta, ¿qué pasa con cada caso? Nada. Y es justo ese nada el que permite que se perpetúen. Ahora, ¿qué o quién no hace nada? Un Estado capitalista y patriarcal que genera las condiciones de impunidad para que esto pase y no se haga justicia: Con una estructura que enseña que las mujeres somos un objeto adquirido para satisfacer necesidades −y si no es así, como cualquier objeto éste se destruye−; la violencia normalizada en medios de comunicación; instituciones estatales cómplices que permiten la injusticia; marcajes de clase en la obtención de justicia (como Mario Saenz que por tener recursos económicos pudo huir, y los padres de Victoria por ser de clase trabajadora son ignorados).

Toda esta violencia la podemos visibilizar en los feminicidios. Pero no hay que ver sólo la gota como el caso de Victoria, sino todas las violencias diarias que han llegado a un punto donde ya no se pueden contener, y hay que ver qué es lo que provoca que las gotas de sangre no dejen de caer. Hay toda una estructura patriarcal sostenida por un sistema capitalista que la crea, sostiene y perpetúa, y es por ello por lo que casos como el de Victoria continúan en la impunidad. Que casos como el de Victoria no se queden en el impulso coyuntural y sus movilizaciones. Se hace necesario hacer frente a esta violencia brutal que vivimos diariamente a través de un movimiento organizado de mujeres con perspectiva de clase, pues la violencia contra las mujeres no se detendrá hasta que destruyamos el sistema político, económico y social que la sostiene.

¡Por la construcción de un movimiento nacional de mujeres!
¡Si tocan a una nos organizamos miles!
¡Las mujeres luchando y el mundo transformando!
¡Alto a los feminicidios!
¡Alto a la impunidad, ni una asesinada más!
¡Justicia!

NOTA: Los padres de Victoria han convocado a una marcha el 10 de noviembre en la ciudad de México para exigir justicia por el feminicidio de su hija, partiendo de las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ-CDMX) a las 16:00 Hrs. Exigen la detención de Mario Saenz, sujeto señalado como el feminicida de Victoria.

Luchar, Vencer!